No falló el Barcelona y cantó el alirón en Almería
En Ciudad Real sólo se creyó en el milagro 30 minutos

Almería 27 - Barcelona 34
Ciudad Real 28 - Portland 25
La incerditumbre de una Liga que ha llegado hasta la última jornada sin decidir el campeón duró treinta minutos. Ni uno más. Durante ese tiempo, la primera parte en dos partidos en los que tres equipos podían ser campeones, el Almería le resistía el Barcelona, y el Ciudad Real y el Portland mantenían un duelo típico de los suyos, duro, trepidante y sin un ganador claro.
Cuando se inició la segunda mitad, cinco minutos antes en Almería, el Barcelona metió el turbo, impuso su ley de equipo superior, y sentenció el campeonato en el que ha sido el equipo más regular, sin fallos que reprocharse: ha ganado en todas las canchas que debía, y aunque en los duelos entre los tres grandes (Ciudad Real y Portland) ha sido inferior, su ventaja es que no se ha dejado una derrota inexplicable en Algeciras (Ciudad Real) o empates injustificables ante el Arrate y el Bidasoa (Portland).
La segunda mitad del Quijote Arena fue menos intensa que la inicial. Ya había poco para pelear. El Portland, en cuadro, se rindió aunque sin bajar la guardia, y el Ciudad Real se limitó a cumplir el expediente y repetir el subcampeonato de la campaña anterior. Los navarros, terceros.
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En Almería, mientras tanto, Barrufet ahora amilanaba a los lanzadores locales, Iker Romero se sentía otra vez un líder ganador y consistente, y Juanín García se reeencontraba con su estilo agudo de picardía y contragolpe en una campaña en la que se ha mostrado con cuentagotas, acomplándose a sus nuevos colores.
Es el título liguero diecisiete en la laureada historia del Barcelona, el primero de la era Espar, un entrenador que en dos años al mando del equipo ya tiene en su haber y la Liga y la Champions. Fantástico.
