McEwen tiene cogida la medida a Petacchi
Hoy toca el turno de Di Luca o del 'Grillo' Bettini


Los duelos entre McEwen y Petacchi se han convertido en un clásico del Giro en los últimos años, porque el canguro australiano ha demostrado que, con Cipollini jubilado, es el único velocista capaz de frenar a Ale-Jet en su territorio. Robbie le tiene cogida la medida a Alessandro, a quien ayer batió en el primer sprint de la ronda rosa, y también al Giro, donde ha enlazado victorias de etapa en los últimos cinco años hasta un total de nueve.
McEwen ya logró preocupar a Petacchi el año pasado al ganar los dos primeros sprints (etapas 2ª y 6ª) y retrasar el estreno del italiano hasta la 9ª jornada. Italia ya hablaba de crisis. Y eso que al final el duelo acabó 4-3 favorable a Ale-Jet.
Las prestaciones de Petacchi dependen de la labor de su equipo. Si el tren se gripa, la locomotora descarrila. Alessandro ha llegado al Giro sin su lanzador, el lesionado Marco Velo, y esas funciones las ha heredado Alberto Ongarato, que ayer no logró poner en suerte a la velocidad adecuada a su líder, que acabó cuarto.
McEwen es todo lo contrario, un velocista aliado con la picaresca, un moscardón molesto, pura colocación y valentía. "Petacchi ha querido hacer un sprint muy táctico. Yo soy el único que le lleva a cometer errores, porque conmigo se pone nervioso", explicó el australiano del Davitamon.
En el sprint se pudo ver a un español, Koldo Fernández de Larrea, que llegó a estar colocado a rueda de McEwen, hasta que empezó la metralla y bajó hasta la octava plaza. Uno de sus compañeros, Benat Albizuri, también fue protagonista al meterse en una escapada durante 162 kilómetros.
Los velocistas cederán hoy el protagonismo a los clasicómanos, especialmente a Paolo Bettini, quien ayer mostró su buen punto de forma con un tercer puesto en la volata. "Llegaré a Italia vestido de rosa", ha dicho el Grillo, a quien le viene de perlas la subida adoquinada final. Sólo Danilo di Luca parece poder impedirlo.
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