Flecha viajó en tren hasta la cuarta plaza del Infierno
Tres ciclistas descalificados por saltarse un paso a nivel


Al paisaje de la centenaria París-Roubaix sólo le faltaba la imagen del tren, del entrañable ferrocarril, para rescatar el ciclismo en blanco y negro. Los pasos a nivel nos transportan a otra época, como ayer nos recordaba Bernardo de Salazar, el historiador de AS: "Entonces los ciclistas se echaban la bicicleta a hombros y saltaban la barrera si podían. Muchos lo aprovechaban para formar escapadas".
Pero los tiempos han cambiado incluso en el Infierno del Norte, la gran clásica del adoquín que recorre 52,7 kilómetros por caminos agrícolas. "La última locura del ciclismo", que decía Jacques Goddet, ex director del Tour. En 2006, si se baja la barrera porque viene un tren, te tienes que parar. Eso es lo que no hicieron Leif Hoste, Peter Van Petegen y Vladimir Gusev a 10 kilómetros de la meta. Y por ello fueron descalificados.
El trío perseguía a Fabian Cancellara, que pasó como una locomotora antes de que bajara la barrera del tren. El suizo había atacado en el tramo de pavés de Camphin en Pevele (a 18 km) junto a Gusev y luego se marchó en solitario en el terrorífico Carrefour de l'Arbre (a 15 km). Tom Boonen, el dorsal 1, le había señalado como su principal rival. Y no se equivocó.
Cuando las vías férreas se empeñaron en decidir el podio de Roubaix, Boonen formaba parte de otro trío con Alessandro Ballan y Juan Antonio Flecha. El español había estado bravísimo en el adoquín de Auchy-lez-Orchies (a 52 km) y al inicio del infernal Mons-en-Pevele (a 47 km). Aquí perdió el tren por una caída uno de los grandes, George Hincapié. Flecha se quedó cortado y tuvo que hacer un gran esfuerzo para volver a empalmar. Luego lo pagaría.
Sprint de podio.
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Cuando Flecha llegó al paso a nivel con sus dos compañeros de fatigas hizo un amago de saltarse la barrera, pero no le dejaron. Menos mal, porque el tren les afeitó el bigote. El catalán, que el año pasado se había subido al tercer escalón del podio, pujó en el velódromo de Roubaix con Boonen y Ballan por los puestos del quinto al séptimo. Perdió ante ambos. Luego, los jueces descalificaron a los temerarios Hoste, Van Petegen y Gusev, lo que convirtió el sprint de Flecha en un sprint por el podio, del que Juan Antonio se quedó fuera. Cuarto.
Hacía 1:49 minutos que Cancellara se había coronado vencedor. Su gran especialidad siempre había sido la contrarreloj. "Y así me planteé mis últimos kilómetros, como una crono", explicó el nuevo rey de Roubaix.