Dos decatletas se lanzan a 120 kilómetros por hora
Castillo y Mirambell han probado en el skeleton


Ander Mirambell envió un mensaje SMS a su entrenador Raffaello Ducceschi el pasado 21 de enero, tras competir en la Challenge Cup, en Königsee (Alemania): "No volqué. Es más, fue una gran bajada, ni un arañazo". Mirambell ha probado suerte este invierno en skeleton, deporte de nula tradición en España. Y también Alberto Castillo, su compañero del Club de Atletismo Calella. Ambos son decatletas de cierto nivel en Cataluña, pero buscan ser olímpicos de invierno. El tren de Turín 2006 pasó de largo, pero todavía podrían subirse al de Vancouver 2010.
"Únicamente necesitamos un poco de ayuda", reivindica Castillo. Ahora no tienen nada, sólo una mínima ayuda federativa de 1.200 euros para los dos. El resto sale de sus bolsillos. Cada uno ya se ha gastado más de 3.000 euros. Ambos están compitiendo en precario, con más ganas que medios.
Inventos.
Hasta se fabrican el material. "He diseñado un trineo de madera con ruedas para entrenarnos en las pistas de atletismo de Serrahima, en Barcelona", cuenta Alberto. No es su único invento: "Las zapatillas de skeleton acaban en unas púas. Cuando hicimos el primer cursillo en Austria, cogimos las nuestras de atletismo y le adaptamos un rallador de queso. No quisieron homologarlas, pero se rieron mucho".
Tampoco tienen un slep o trineo propio, porque cuesta entre 2.000 y 6.000 euros. Así que los alquilan para cada competición por unos 100 euros. Esta precaridad también les genera problemas. "En Saint Moritz, Castillo usó un trineo demasiado pequeño para sus hombros, así que su propio cuerpo hacía de parachoques, hasta que tuvo que retirarse con un golpe en una mano", relata Ducceschi.
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La lesión más grave, sin embargo, la tuvo Mirambell en la Copa de Europa de Innsbruck. "Se fracturó un dedo por cuatro sitios. Se lo aplastó entre el paragolpes del trineo y la pared de hielo", cuenta el entrenador.
Pese a tanta peripecia, Castillo y Mirambell han progresado rápido. Todavía no alcanzan los 130 kilómetros por hora de la élite, pero sí los 120. Y han ganado a gente más experta. Vancouver 2010 les espera.