"Por fin se castigará al entorno del deportista"
Hace dos años, un 24 de marzo como ayer, Jesús Manzano comenzó a narrar en AS los horrores del dopaje basados en su experiencia personal. Hace una semana, el Consejo de Ministros aprobó la Ley Orgánica contra el Dopaje, que cubre vacíos legales que denunció el ex ciclista.


Dos años después de que usted contara en AS su estremecedora experiencia con el dopaje, la ley penal ya es una realidad. ¿Qué le parece?
Lo bueno de esta ley es que por fin se va a poder castigar al entorno del deportista, que muchas veces es el que menos culpa tiene, aunque sí sea responsable de no decir quién le da esos productos. Ya se va a poder perseguir a ciertos médicos y auxiliares. Hasta ahora, los platos rotos del dopaje sólo los pagaba el deportista.
Durante sus revelaciones, usted insistió en que había que sancionar también a los directores y a los médicos.
Eso es un paso adelante. Los directores saben lo que está ocurriendo dentro de sus equipos. Por ejemplo, cuando yo corría en el Kelme, el director decía: "A éste le pones hoy tal y a éste cual". O me mandaba a cierta clínica a hacerme transfusiones. Si te negabas, entonces no rendías y no seguías al año siguiente.
La ley ofrece reducción de sanciones para aquellos deportistas que denuncien a los incitadores. ¿Hablará la gente?
No tengo mucha fe en eso. Seguirá el silencio de los corderos. No interesa desenmascarar las caras ocultas de médicos, directores y auxiliares.
Si el deportista calla, seguirá pagando en solitario.
Yo conocí un ciclista que estaba de baja y el equipo le pagó todo el año para que no hablase. Para ellos es preferible pagar que desmontar la cúpula.
¿La ley limpia la imagen de España de paraíso del dopaje?
Sí. Lo malo es que han tenido que pasar cosas muy gordas para reaccionar.
Como sus denuncias en AS. ¿No le parece que su gesto ayudó a impulsar esta ley?
Sí. Y también Pedro Díaz Lobato, Darío Gadeo, los piragüistas... Pero mucha gente calla.
En dos años ha habido evidencias de que se lucha contra el dopaje como el 'caso Heras'.
Es que España no podía seguir como un país tercermundista en la lucha antidopaje frente a Italia y Francia. Los extranjeros venían a cargar aquí y eso era malo para la imagen.
Usted ya habló de transfusiones antes de que Hamilton y Santi Pérez dieran positivo; habló de unos granos que deterioran la orina en los controles y ahora la UCI pone guantes de látex a los ciclistas...
¿Usted no cree que si yo me hubiera inventado algo no estaría ya denunciado? ¿Cómo me voy a inventar que si te pones una ampolla de HMG la tienes que dividir en cinco partes, porque si te la pones entera das positivo? Eso te lo tiene que decir un médico. Yo no he pasado de segundo de FP.
Las asociaciones de deportistas han firmado un convenio con el CSD para colaborar contra el dopaje. Paralelamente, la de ciclistas siempre ayuda a los que dan positivo.
A mí no me apoyaron jurídicamente cuando hablé, pero ahora sí ayudan a Heras. Es muy sencillo. Los ciclistas pagan una cuota y un 1% de sus premios a la asociación. ¿A quién va a defender entonces? El problema es que de este deporte deberían marcharse todos los que tienen un pasado. Sólo así se empezaría de cero
Hay algún director español que dio positivo como clclista.
Y ahora ciertos directores te incitan al dopaje. Por eso tengo dudas de que la asociación de ciclistas colabore, porque no va a tirar piedras contra su propio tejado. Dentro saben de sobra lo que pasa.
El Tour ha invitado este año al Comunidad Valenciana. La última vez que lo corrió hubo extrañas situaciones como su desfallecimiento.
En 2003, a mí me pusieron la hemoglobina Oxiglobin y casi me voy al otro lado, Javier Pascual Llorente dio positivo, otros dos lo pasaron muy mal... Jean Marie Leblanc olvida pronto. Dijo que si no se marchaba Vicente Belda, el equipo no volvería al Tour. Pero también vetó en su día a Virenque y luego lo convirtió en un ídolo.
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Rubén Plaza, Eladio Jiménez y compañía no tienen la culpa.
A mí los ciclistas me han apoyado cero, así que me dan igual. En aquel Tour hubo dos compañeros que casi se van una noche para el otro lado. No paraban de tiritar y tuvieron que venir dos médicos de otros equipos a ayudar. ¿Usted cree que me apoyaron en algo?