Alberto Entrerríos marcó la diferencia
El Ademar, gris en Ciudad Real

Demasiada diferencia entre los equipos, porque el Ciudad Real jugó a medio gas (cuando apretó con Urios en el pivote decidió el partido), y el Ademar demostró una ingenuidad extrema a pesar de pelear lo indecible por dejar una buena imagen en esta temporada de transición.
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Fue de esos partidos que se esperan con interés, porque se espera que las diferencias se equilibren por aquello de que el más fuerte (Ciudad Real) venía de un choque de Champions el sábado. Y en realidad sólo se mantuvo la incetidumbre la primera mitad, con el equipo manchego saliéndose de su guión habitual. Pero se veía que el Ademar, sin aportación de sus laterales (Kjelling y Laluskas) y con Stranovsky distraido, poco tenía qué hacer. Vivió de Raúl Enterríos, y así no hay futuro ante un cuadro plantado.
Por tanto, fue el otro Enterríos, Alberto, el mayor, quien puso orden, concierto y diferencias en la segunda mitad. Impuso su lanzamiento, y alimentó de asistencias a sus compañeros. En el minuto 50 se acabó el encuentro. El resto, minutos para maquillar el resultado sin excesivo desgaste físico.
