Juegos de invierno Turín 2006 | Decimoquinta jornada

La Reina animó a Rienda

Doña Sofía la consoló telefónicamente durante un cuarto de hora

<b>DESCONSOLADA. </b>Rienda no deja de dar vueltas al gigante del viernes.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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María José Rienda está hundida por su decepción olímpica. "No ha parado de llorar en toda la mañana", explicaba ayer su marido, Ángel Izquierdo. Su depresión llega a tal extremo que ha renunciado a portar la bandera de España en la jornada de la ceremonia de Clausura. Hoy mismo, después de desayunar, abandonará los Juegos en un coche alquilado.

Rienda recibió una llamada de ánimo muy especial de la Reina doña Sofía, que la consoló durante cerca de un cuarto de hora. "Cada vez que le pasaba alguien al teléfono se ponía otra vez a llorar y lo mismo le ha ocurrido con doña Sofía, a la que estamos muy agradecidos por el gesto que ha tenido. Al final decidí no pasarle a nadie, ni siquiera a sus padres", contó Izquierdo.

"Por la noche se durmió pronto, porque se había levantado a las cinco menos cuarto de la mañana y estaba muy cansada", añadió el marido. "El problema vino al levantarse. No ha parado de darle vueltas al gigante, porque es una faena estar en tan buena forma y perder en unos Juegos por culpa de las condiciones meteorológicas. El viernes no le salió nada. Hasta se cayó en el entrenamiento y tiene un cardenal en la cintura".

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Ante tal agobio, la pareja ha decidido irse hoy a Milán, donde Rienda cogerá un avión el miércoles a Noruega para disputar la próxima prueba de la Copa del Mundo. "Nos vamos porque María José no tiene ganas de nada. Necesita salir de la nieve y de los Juegos, para centrarse en otras competiciones".

Su marcha creó un conflicto con el Comité Olímpico Español y la Federación de Deportes de Invierno, cuyo presidente, Eduardo Roldán, decidió unilateralmente por la mañana designar a la esquiadora, sin consultarla, como abanderada. Por la tarde, el COE insistía en su decisión, pero María José preparaba las maletas. Una reunión con ella aclaró el asunto. Rienda se mantuvo firme y la bandera pasó a Juan Jesús Gutiérrez.

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