Campeonato de Europa | España 23 - Francia 31

Una España fundida se quedó sin doble corona

La Selección de Juan Carlos Pastor no pudo igualar la gesta de Suecia, que en 1999 y 2000 encadenó los títulos del Europeo y el Mundial,y se tuvo que conformar con la plata. El cansancio pesó en España y Francia pasó por encima con un letal Karabatic, que consiguió 11 goles.

<b>VUELO SIN MOTOR. </b>Abalo despega ante la mirada de Juanín García mientras Barrufet intenta una parada. El portero español se lesionó.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Los franceses fueron mejores. No hay nada que oponer a su triunfo en la final. Esta vez ellos tenían mejor preparado el encuentro y nosotros menos variedad de posibilidades en ataque, con un equipo un tanto disminuido mentalmente por el esfuerzo diario. La derrota de Basilea, en la primera fase, fue la lección provechosa para el grupo de Onesta, como pasó el año pasado en el Mundial de Túnez, cuando Pastor anunció tras perder con Croacia en Sfax que si se volvían a encontrar ganaría España. Y ganó precisamente en la lucha por el oro. Una conclusión parece clara: con humildad se aprende más de una derrota que de un triunfo. Y si los nuestros están listos, sacarán conclusiones de esta plata, la tercera en el currículo español en los Europeos.

España llegó ayer al límite de sus fuerzas. Era un equipo que quería mantenerse en pie, pero que daba la sensación de que se caía. Ver a Iker Romero correr a defender era toda una premonici dolía verle arrastrar una pierna. Malo. Quizá tenga que repasar Pastor si no hubiese sido más apropiado haberles dado minutos de juego a Fis, a Lozano y Garralda, prácticamente inéditos en los últimos tres partidos; de haber entrado en juego, hombres básicos hubiesen llegado (¿o no llegado?) con algo más de gasolina.

Falló la aportación de la primera línea, y sólo la contribución de los extremos mantuvo cierto equilibrio en la primera mitad. Ayer Romero no era el de otros días, y Entrerríos andaba bajo mínimos. Y el problema es que la combinación más utilizada con acierto por los nuestros, el pase al pivote para que resuelva Urios, no sirvió de mucho. Los galos controlaban bien esa combinación. Tenían tan aprendida la lección que al cubano no le llegaron balones.

Poco a poco España se fue deprimiendo. Sólo Mariano Ortega estaba listo en la primera línea para crear acciones de gol, y cuando los extremos se quebraron (Rocas acabó extenuado) se terminó nuestra suerte. Además, con 8-8 Barrufet se fue al banco lesionado; su ausencia no fue determinante porque en la segunda mitad Hombrados se multiplicó para que España no recibiese un correctivo más duro, pero es una demostración más de los problemas físicos.

Enfrente estaba Francia liderada por el central Karabatic (increíblemente, no acabó en el siete ideal del Europeo) para amargarnos cualquier conato de reacción, y Omeyer para darle la réplica en la portería a Hombrados. Así, hundidos, los de Pastor estuvieron más de 15 minutos sin marcar en la segunda mitad. Estaban rendidos. Lucharon cuanto pudieron pero sus golpes eran al aire, mientras que los franceses, crecidos, daban una y otra vez con la portería. Y nos acabaron bailando. La plata, sin embargo, completa un año mágico tras el oro de Túnez, y este grupo demuestra así que aquella conquista no es flor de un día, ni producto de la lotería. Está en la cima mundial, y se mantiene en una plaza similar un año después.

CANCHA: Hallenstadion Zurich. 11.000 espect.

ÁRBITROS: Vakula (Ucrania) y Ljudovik (Ucrania).

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ELIMINADOS: Guillaume Gille (49')

PARCIALES 5 MIN: 4-2, 5-6, 8-8, 11-11, 12-14, 13-17. 16-19, 20-23, 20-25, 20-27, 21-29 y 23-31.

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