Campeonato de Europa | España 34 - Polonia 25

Albert Rocas coloca a España rumbo a Zúrich

La Selección cumplió ayer con creces el objetivo de iniciar con victoria la segunda fase del Campeonato de Europa. Los de Juan Carlos Pastor ya tienen cinco puntos por los cuatro de Francia y Eslovenia. El camino hacia Zúrich, donde se jugarán las semifinales, está allanado.

<b>LETAL EN EL PIVOTE. </b>Urios demostró que es un killer en las distancias cortas y volvió a revolverse en el pivote para marcar cinco goles.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

España puso ayer medio pie en Zúrich, donde se disputarán las semifinales. Ahora necesita redondearlo en la jornada de hoy y de mañana para que sea en las semifinales. Barrió a Polonia, un rival que tenía su trampa porque atesora calidad, y lo hizo aplicando la estrategia del pescador; es decir, mucha paciencia y soltando carrete. Así, cuando tuvo a los polacos con apariencia de agotados, un apretón y a recoger aparejo que el salmón está listo para sacarlo del agua sin dar ni un coletazo.

Mientras Polonia estuvo entera, España estaba agazapada. Era un intercambio de goles, sin intensidad por parte de los de Pastor, un poco fuera de ritmo. Un par de ajustes ofensivos y sobre todo mucho trabajo en defensa y aquel decorado empezó a cambiar. Se apostó todo el partido con la defensa 5-1, como si el seleccionador quisiera probarla de principio a fin, con Davis enorme en esta labor. Cuando Belaustegui ajustó el marcaje sobre Bielecky, Polonia se empezó a venir abajo, tanto que el lateral del Magdeburgo en la segunda parte se consumió en el banquillo desesperado y sin sitio.

Velocidad.

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Es que la segunda parte fue española. Ya había encontrado la velocidad de juego, y ahora la primera línea ya no asumía todo el poder ofensivo. Le empezaron a llegar balones a Albert Rocas, y el extremo, un exterminador letal desde su esquina, se hartó de saltar y golear. Y, por si fuera poco, Rolando Urios hizo estragos desde la línea de seis metros: marcó goles con expulsión añadida y forzó penaltis, convirtiéndose en una pesadilla para las dos torres polacas.

La segunda parte, con tranquilidad, sin inmutarse, sintiéndose superior y en ocasiones hasta gustándose, España hizo añicos a Polonia y la colocó en su sitio: una selección emergente frente a la campeona del mundo. La diferencia aún es patente. El marcador lo señala con claridad, y ni utilizando a tres porteros el gran Bogdan Wenta, que tantas enseñanzas dejó en España y ahora es seleccionador, pudo evitar lo inevitable.

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