XVI Copa Allianz Asobal | Ciudad Real 31 - Portland 23

Sterbik engrandece las vitrinas del Ciudad Real

El Ciudad Real está en su mes. En menos de tres semanas, dos títulos más para sus vitrinas. Ayer vapuleó al Portland al que dominó de cabo a rabo, con Sterbik soberbio como guardián de su portería y con Julio Fis extraordinario desde los nueve metros firmando 11 goles casi sin fallo.

<b>CAMPEONES. </b>Julio Fis sostiene entre sus manos el trofeo de la Copa Asobal, la segunda copa que alza el Ciudad Real esta temporada tras la Supercopa europea.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Fuma sin pudor y hasta tiene pinta de andar un poco fondón, pero cuando Sterbik se pone delante de su portería con los ojos de felino a punto de saltar sobre su presa, los atacantes se paralizan y la portería se hace diminuta. El gigante serbio no deja ver la red; no hay huecos, es casi impenetrable, y ante esa muralla humana, cuando está en forma, los ataques se derrumban, como ayer le pasó al Portland, que recibió un castigo tremendo en una final en la que no estaba preparado para volverse a casa de vacío. Pero entre Sterbik y la conexión cubana del Ciudad Real, Fis-Urios, los de Pamplona no tuvieron ni la más mínima opción de sacarse la revancha de Roquetas.

Como partido, ni bueno ni vistoso. Con demasiada leña, con mucha tensión, con una rivalidad en una espiral creciente y peligrosa, porque en este mes de diciembre se han visto demasiadas cosas poco edificantes en la Liga española.

Y en esa dinámica del palo y tentetieso es evidente que el Ciudad Real ha aprendido la lección de su derrota en el Palau, cuando el Barcelona le llevó al huerto. Ayer demostró que es capaz de hacer dos cosas a la vez, meter goles y andar en batallitas.

Julio Fis. Pero si el partido tuvo en héroe en la portería, sería injusto pasar de puntillas sobre el otro hombre de la final, un colosal Julio Fis, a quien en el Ciudad Real sólo utilizan con cuentagotas, pero que ayer apareció de inicio y se mantuvo en ataque los sesenta minutos. Fis, el goleador de las dos últimas Ligas que reconoce que su rol ha cambiado y que está con los manchegos para jugar minutos de calidad, ayer sacó su repertorio ofensivo para pulverizar a la nerviosa defensa del Portland, descentrada e incapaz de superar los bloqueos de Urios, y que siempre llegaba tarde a los saltos potentes del lateral, que descargaba con rabia los muchos minutos de banquillo que suma en esta campaña.

El Portland no fue el equipo de siempre, el que gane o pierda sabe jugar los partidos importantes. Ayer cometió excesivos errores, incluso con falta de concentración. Daba la impresión de que no era el campeón de Liga, sino un equipo de vacaciones. Sólo Kasper le metía tensión al equipo, sólo Carvajal corría y corría por su banda. Y nadie más. Ni el joven Ruesga, tan ponderado en lo que va de campaña superó la mediocridad.

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Tercer título consecutivo

En diciembre, doblete para el Ciudad Real: la Supercopa de Europa en León y la Copa Asobal, la tercera consecutiva, ayer en el Príncipe Felipe de Zaragoza. En este mes sólo ha fallado en la Liga.

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