El nuevo grito de Ali
Mientras Muhammad Ali lucha contra un Parkinson que le hace estar "atrapado en su propio cuerpo", como define su hija Layla, sus recuerdos siguen muy vivos. En parte gracias al libro 'El alma de la mariposa' que ha escrito junto a su hija Hana Yasmeen y que se publica en Italia.

Muhammad Ali está perdiendo una pelea en la que sus puños poco le sirven para defenderse. La enfermedad del Parkinson que el ex campeón del mundo sufre desde hace muchos años le impide hablar la mayor parte de los días y se siente "atrapado dentro de su cuerpo y aunque piensa todavía correctamente, de sus labios no salen las cosas que quiere decir". Estos lamentos proceden de Layla Ali, la hija del gran boxeador, que ve que su padre se debilita y que la enfermedad está progresando.
"He visto cosas en los últimos tiempos que demuestran que el Parkinson está avanzando. Es muy doloroso porque yo quisiera hablar mucho con él sobre cómo era a mi edad, pero no hablamos mucho de boxeo porque sus conversaciones son muy limitadas y en muchas ocasiones su voz es tan incomprensible que es difícil entenderle. Ve todo lo que pasa a su alrededor, es capaz de pensar y entenderlo pero no puede comunicarnos lo que tiene dentro", declara la también boxeadora.
Con su hija.
Por eso, el último libro que ha escrito Ali en colaboración con su hija Hana Yasmeen es más que una historia de boxeo y de sus victorias en los cuadriláteros. El alma de la mariposa, que apareció en Estados Unidos hace un año, es un relato sobre su vida, sus inicios en Louisville, Kentucky, donde nació en 1942 con el nombre de Cassius Marcellus Clay, su experiencia como un hombre negro que se sentía orgulloso del color de su piel, Vietnam, su pulso con el gobierno y el sorteo militar, su relación con Malcolm X y la Nación del Islam, los hombres y mujeres que le aclamaron, le utilizaron y luego le traicionaron y ahora su experiencia como embajador de las Naciones Unidas.
El libro, tras su periplo americano que se ha saldado con éxito, ha saltado ahora el charco y el primer país europeo donde se edita es Italia, sin que por el momento se sepa si también estará disponible en las librerías españolas.
El niño que aprendió a pelear para vengarse de los chicos de su pueblo que le robaron su primera bicicleta se convirtió en el mejor boxeador de todos los tiempos. Y con ello llegó la fama, su amor por la atención del público y las cámaras de la televisión y la afición a maltratar verbalmente a sus rivales y luego rematarlos con los puños y a humillarlos dentro y fuera del cuadrilátero. El Más Grande, como se le conoce y reconoce en Estados Unidos, que le eligió como mejor deportista del Siglo XX, hace un recorrido pausado por su vida en el libro.
Desde Louisville.
Una vida que comenzó en Louisville donde un niño disléxico soñaba con ser campeón. Y campeón olímpico fue en los Juegos de Roma 1964. Luego ganaría a Sonny Liston en 1964 y posteriormente se convirtió al Islam para tomar el nombre de Muhammad Ali. Eso le llevó a negarse a combatir en Vietnam y a estar parado, unos años "en los que un peso pesado puede darlo todo", como cuenta en las páginas. Aún tuvo tiempo de recuperarse y volver a ganar a los mejores.
En El alma de la mariposa, el boxeador que "bailaba como una mariposa y golpeaba como una avispa" se sincera también sobre las personas que le sirvieron de referencia en su vida. Alguien que le marcó mucho fue Jack Arthur Johnson, el primer boxeador negro que ganó el Campeonato del Mundo, en 1908, cuando todavía no estaba permitido que los blancos pelearan con personas de color. Ese hombre le marcó y le sirvió de referencia para luchar por los derechos civiles, como posteriormente también le ha servido la actitud de Nelson Mandela, el hombre que venció al Apartheid. Ali sigue dejando enseñanzas.
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