Supercopa 2005 | Francia 28 - España 26

España se durmió y no supo ganar a Francia

La Selección, actual campeona del mundo, no comenzó con buen pie en la Supercopa. Ante Francia mostró los claros y oscuros de su juego. Los de Juan Carlos Pastor firmaron una primera parte brillante, pero se vinieron abajo en la segunda al chocar contra el muro defensivo francés.

<b>SUPERADOS. </b>En la segunda parte la Selección no pudo contener el enérgico ataque francés y se convirtió en un espectador más.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Parecía tan fácil, España estaba jugando tan bien, todo funcionaba de tal manera, era una exhibición tan preciosista que perdimos con Francia. Increíble derrota, por la manera de producirse sobre todo. Campeón del Mundo contra el tercero, y ganaron los hijos de Jackson Richardson, el legado del mago francés ya retirado de la selección, porque en la segunda mitad Francia tenía cinco jugadores de raza negra en pista, y funcionando como un reloj.

Una derrota por dos goles en una Supercopa entra dentro de lo posible y asumible, porque aquí todas las selecciones que se presentan son potencias mundiales, todas vienen avaladas por historiales impecables. Lo que ocurre es que por una vez a la España de Pastor la abandonó su Ángel de la Guardia, o es que se tomó un descanso y se marchó antes de concluir el trabajo viendo aquella exhibición española.

Sí, porque en el minuto 15 el marcador señala un 9-3, porque la defensa con Davis avanzado era espectacular, porque el balón circulaba deprisa, porque el pivote (Úrios) recibía pases de gol. Sí, era como para sacar pecho, como para decir al mundo, mirad, ahí están los campeones.

De tanto sentirse superiores, de verlo tan fácil, a España se le olvido rematar la faena, y Francia fue sacando la cabeza, se fue quitando la presión de encima, se metió en una defensa 6-0, se hizo más fuerte, comenzó a restar, y eso le dio fe en sus posibilidades aunque al descanso era impensable apostar por la remontada absoluta (14-10).

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En la segunda parte, dos cambios claves en Francia: en la portería (entra Omeyer) y en la derecha (Bousquet y Girault). Y el escenario complaciente para España empezó a ser obstinado y duro, y no se encontraban pases de gol, y se perdían balones, y los lanzadores se obstinaban en tirar y tirar, y tirar. Y nada. Francia empató aprovechando cuatro errores de Iker Romero, y en el minuto 47 ya había remontado por primera vez (21-22).

A España se le olvido todo, incluso que Juanín García estaba en el extremo. El leonés se marchó al vestuario con cero goles, sin haber tirado ni una vez a portería, sin haber sentido el balón en sus manos. España no alargó el campo, se concentró en jugar por el centro, en buscar al pivote, en no dar salida al balón. Y ahí se estrelló con los brazos de Dinart, que bloqueo los lanzamientos de Demetrio Lozano y de Ortega, e incluso tuvo su pequeña agarrada con su amigo Urios. Francia ha demostrado tradicionalmente su tirón competitivo, y España lo comprobó ayer.

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