Alejandro Blanco cambia la dinámica histórica del COE
Ganó por 101 votos a 84 a Mercedes Coghen, candidata oficialista

Alejandro Blanco se convirtió ayer en el decimoséptimo presidente en la historia del Comité Olímpico Español. Ganó a Mercedes Coghen por 101 votos a 84, y aunque declaró que se sentía "inmensamente feliz", en su grupo se respiraba un ligero aire de decepción porque hubiese preferido un triunfo más holgado. Pareció serlo, pero Blanco ganó gracias al voto ponderado de las federaciones olímpicas; en el número de personas votantes, Mercedes fue la clara ganadora (57-41). Pero en los estatutos del COE, ni antes ni ahora, se contempla el axioma de un hombre un voto. El de las federaciones olímpicas vale por cuatro.
Cualitativamente, el triunfo de Blanco supone un cambio radical en la dinámica de los rectores del COE, cuyos presidentes venían siendo personajes relevantes de la aristocracia, la política y el mundo empresarial, con una dedicación vocacional y altruista. Blanco, sin embargo, ya anunció que él sería un presidente profesional, aunque ayer lo omitió en los 10 minutos de que gozó para presentar su candidatura a la Asamblea antes de la votaci un poco antes, Mercedes Coghen sí había sido explícita al adelantar que ella, de ganar, ocuparía la presidencia a título gratuito.
El perfil de Alejandro Blanco es de un profesional liberal: casado y padre de dos hijos, cuya esposa, médico de profesión, trabaja en Galicia, y con lo que sólo convive con ella los fines de semana, "como muchas familias españolas de clase media". Nada que ver, por ejemplo, con Alfonso de Borbón, duque de Cádiz; con el empresario Carlos Ferrer Salat; con Alfredo Goyeneche, conde de Guaqui y de Casa Saavedra; o con José María Echevarría, marqués de Villagodio, antecesores inmediatos del nuevo presidente.
Mercedes Coghen, cuya candidatura surgió en tiempo récord y logró los avales justos, se sintió por lo menos satisfecha en la derrota. Sus 84 votos le permitieron esbozar una sonrisa, y aunque felicitó a Alejandro Blanco cuando éste le cedió la palabra en el estrado, dejó un guiño para el futuro: "Como deportista, me he hecho fuerte en las derrotas; quizá haya otra ocasión".
Alejandro Blanco se apresuró a tender una mano a su rival en estas elecciones, a la que ofreció un puesto de colaboradora, aunque sin precisar el cargo. A los ojos de la Asamblea pareció un gesto amable con la derrotada, y Mercedes también debió entenderlo así porque pasó por alto, al menos ayer, tal proposición.
Estiarte.
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Otros de los teóricos derrotados, sin embargo, se apresuraron a felicitar al ganador y a ponerse a su disposición "para trabajar en el nuevo proyecto desde ahora mismo", le dijo Estiarte al nuevo presidente en el mismo pie de la tarima del estrado. Otros fueron más distantes y fríos en la felicitación o el apretón de manos "porque es lo que tiene el apasionamiento de unas elecciones", concedía Blanco.
Tras la proclamación del nuevo presidente, se pasó a las reuniones por separado de las federaciones (olímpicas y no olímpicas) para elegir el nuevo Comité Ejecutivo del COE. En la reunión de las 28 olímpicas esta vez no hubo fisuras: los presidentes que se habían significado a favor de Mercedes Coghen no tuvieron ninguna opción, y de esta manera federaciones tradicionalmente de peso en el COE (hockey y baloncesto) se fueron de vacío en el reparto.
