Llega la emoción
Hoy, montaña. Valdelinares, primer final en alto. Ayer ganó Hushovd.

El noruego Thor Hushovd, además de un buen ciclista, es un ciclista especial, y no por su victoria de ayer, en un lugar donde no se esperaban velocistas, sino por otras muchas razones, por ejemplo, sus sonrosados mofletes, característica facial de la que carecen la mayor parte de los corredores, que suelen ser de enjutas facciones y pómulos disparados. Además de eso, Hushovd, el ciclista más regular del pasado Tour de Francia (maillot verde), tiene nombre de dios del trueno, algo que sin duda imprime carácter y es de suponer que le hace propenso a los gases y el mal humor.
En resumidas cuentas, el noruego es lo que podríamos llamar un prodigio de la naturaleza, uno de esos corredores que, pese a estar tan delgados como exige su profesión, mantienen una fortaleza que parece excesiva si se compara con la de sus compañeros.
Por eso, por su corpulencia y su falta de condiciones para la escalada, tiene más mérito que Hushovd venciera en Cuenca, adonde se llegaba tras subir el Alto del Castillo, una cuesta explosiva en la que te atrancas andando y con morteruelo en el cuerpo, imaginen en bicicleta.
La dureza de la rampa quedó probada cuando saltaron Joaquín Rodríguez y Roberto Heras, dos de los mejores escaladores del pelotón. El movimiento del tricampeón indica que está fuerte e intentará hoy en Valdelinares el asalto al liderato, empeño en el que se volverá a ver las caras con Joaquín Rodríguez, a sólo 41 segundos de McGee.
Peligro.
Pero como sucede en los tiempos modernos que nos toca vivir, se decidió más en la bajada que en la subida, esta vez por las caídas. Entre otros, se fueron por el suelo Aitor González, que cedió 51 segundos, y Flecha, que era candidato para el triunfo. Preocupa más el caso de Aitor, no tanto por las heridas físicas, como por las espirituales. Esta tarde despejaremos dudas.
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La jornada también registró los abandonos de Iban Mayo, por dolores en la columna, y del Búfalo Gutiérrez (también ciclista con mofletes), que fue incapaz de continuar corriendo con una fractura en la costilla. Cuentan que Mayo podría poner fin a una temporada invisible.
Hoy, por fin, comenzará la montaña, llegada a Valdelinares después de coronar San Rafael, de segunda categoría. La subida final, de nueve kilómetros, no es muy dura, pero da la impresión de que en los puertos de la Vuelta no sólo influyen los porcentajes del puerto en cuestión, sino los de todos los que se han escalado durante la temporada, por eso hay tantos favoritos que se desploman. Heras, Mancebo, Joaquín Rodríguez, Mercado, Sastre, Simoni y quien se quiera apuntar. Ellos serán los protagonistas de la verdadera carrera, la que hoy comienza.