"Todos los técnicos pasaron por mis manos; sí dejo huella"
Juan de Dios Román decidió la campaña pasada dejar un banquillo al que ha dedicado "cuarenta maravillosos años", los últimos de ellos en el Ciudad Real. Precisamente, esa ciudad le rinde desde mañana un merecido homenaje con el Torneo IV Centenario de El Quijote y un cartel de lujo.

El Ciudad Real le rinde homenaje. Suena a jubilación.
-Pues no, no me jubilo, porque aún tengo que colaborar con mi deporte. Dejo los banquillos para dedicarme a otras labores y el Ciudad Real, como club, ha querido hacerme un reconocimiento público.
-Es una retirada anunciada con mucha antelación.
-Cuando uno no se ve con la ilusión suficiente es mejor dejarlo, y ya tenía idea de hacerlo en el 2004.
-Ha sido eterno como entrenador. ¿Se arrepiente del camino que eligió?
-De ninguna manera. Han sido 40 maravillosos años en los que he dirigido más de 2.000 partidos entre todas las categorías. Fui entrenador por culpa de un técnico de baloncesto del Estudiantes recientemente fallecido, Paco Hernández. Me llevó al colegio Chamartín, y así empecé. Luego el INEF, el Atlético de Madrid, la Selección y el Ciudad Real.
-¿Deja huella en España?
-Cuando empecé, sólo existía un libro de balonmano en España. Pues bien, soy un primer espada en la publicación en español, en colaborar con cursos de entrenadores, en formar técnicos en el INEF. Claro que dejo huella; todos los entrenadores de la Asobal han pasado por mis manos.
-Un personaje como usted tiene que tener amigos y enemigos.
-Tengo muchísimos amigos, y algunos en la otra orilla, en la mayoría de los casos por malentendidos, y me duele. Por eso, siempre digo que me disculpe a quien ofendí. Los jugadores, suelen ser amigos cuando se retiran; por ejemplo, hace unas semanas me llamó Ortega (ex Barcelona) porque le daban un premio en Andalucía y quería que yo se lo entregase.
-Vendedor del balonmano y en su familia no han captado el mensaje.
-Mis hijos jugaron, pero llegaron a la Universidad y lo tuvieron que dejar. Ahora es incompatible el deporte de élite y el estudio, y en juveniles tienes que elegir. Antes los estudiantes eran los que jugaban; ahora, se juega porque es un trabajo.
-España ha vivido un gran año con el título mundial. ¿Cree que usted que lo hubiese merecido ganar?
-No yo, pero alguna de las Selecciones que yo dirigí tal vez sí. El mejor balonmano lo practicamos en el Mundial de Japón y ni rozamos el podio. El triunfo en Túnez fue una sorpresa, pero se sabía que España antes o después iba a conseguir el oro.
-El Ciudad Real estaba diseñado para ser campeón e hizo dos segundos puestos. ¿Le deja mal sabor de boca?
-La Copa de Europa está maldita para mí, la perdí en 1985, en aquel choque histórico frente a la Metaloplástica, con 13.400 personas en el Palacio de los Deportes apoyando al Atlético de Madrid, y tampoco he tenido fortuna ahora.
-Sigue en el Ciudad Real como asesor personal del presidente. ¿Ha influido que Talant Dujsebaev sea su reemplazo?
-Ya estaba decidido que Talant iba a ser el futuro entrenador. Tiene todo para triunfar; sólo necesita un poco de suerte este primer año.
-¿Le pega un club cuya cancha se llama Quijote?
-Soy mucho más Quijote que Sancho. Siempre he sido más romántico que otra cosa, entregado a muchas causas sin estar buscando recompensas.
Noticias relacionadas
-Se dice que aspira a suceder al presidente Ricondo al frente de la Federación Española de Balonmano.
-Lo he oído y no tiene fundamento. Empieza su periodo fortalecido con el título mundial y tiene cuatro años por delante. Además, tengo un trabajo muy importante que hacer en el Ciudad Real.
