Atletismo | Mundiales Helsinki 2005

El 'hijo blanco' de Michael Johnson asalta el trono

<b>EXHIBICIÓN BAJO LA TORMENTA. </b>Jeremy Wariner le arrebató el triunfo en la última recta de la tercera semifinal a Chris Brown.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Es el único cuatrocentista (cuartomillero, dicen los americanos), a quien Michael Johnson reconoce, al menos, "la capacidad" para batir su estratosférico récord mundial de Sevilla. Es el actual campeón olímpico, Jeremy Wariner, le entrena en Baylor Clyde Hart, el mismo que entrenaba a Johnson, y es... blanco. Wariner, ex jugador de béisbol, corre cada día de forma más y más parecida a la de Johnson: fluye fácil, con mucha frecuencia, braceo corto y rítmico.

Estados Unidos desembarca en la final de 400 metros con los dos "hijos naturales" de Michael Johnson, la gran referencia de la especialidad en la última década del pasado siglo: el blanco Jeremy Wariner y el afroamericano Darold Williamson. A los dos les entrena Hart. A los dos les representa un agente muy peculiar: el mismísimo Michael Johnson. Con los dos, no hay título nacional universitario que se le resista a la Universidad de Baylor, Waco, Dallas, Texas: La Costa de los Mosquitos. Wariner aspira a ser el primero en bajar de la barrera de 44.00 desde que Michael Johnson lo hiciera en la final olímpica de 2000 (43.84). Esa fue la última competición oficial de Michael Johnson. El temporal se lo va poniendo más y más difícil a Wariner.

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Atípicamente, el tercer hombre de Estados Unidos en la final de mañana (que se disputará a las 2O:35 horas) es otro atleta blanco: Andrew Rock, de Wisconsin.

Pero ojo al inglés Tim Benjamin (con un registro de 45.66 en las semifinales): ha ganado a Wariner este mismo año. El canadiense Tyler Christopher lideró las semifinales con una marca de 45.47, pero Wariner se exhibió entre la espectacular tormenta: en la última recta de la tercera semifinal, Jeremy rebasó y humilló al corredor bahameño Chris Brown que parecía lanzado. Pero cuando llegó la pasada de Wariner, los pies de Chris Brown parecían hundidos en goma de pegar.

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