"No estaré nervioso aunque sea mi primera final de Grand Slam"


Su primera final de Grand Slam es una final contra un argentino que no dará una bola por perdida. ¿Cómo puede ser de difícil? ¿Estará nervioso?
Difícil será, claro que sí. Esto es Roland Garros, y es, como usted dice, una final de Grand Slam. Para llegar aquí, Puerta ha tenido que jugar increíble: su mejor tenis. Será muy complicado y yo tendré que jugar mi mejor tenis para ganar. Pero, aunque nunca haya jugado una final de Grand Slam, no estaré especialmente nervioso. Tendremos algunos nervios, los dos, pero no demasiados. He jugado muchas finales este año y no creo que pueda tener encima mucha más presión que cuando la final de la Copa Davis, en Sevilla.
¿Puede haber algún problema con la pequeña rozadura de la mano izquierda?
La mano está bien, gracias.
Va a ser un partido curioso: es la primera final de Roland Garros entre dos zurdos desde 1946, hace casi 60 años.
Veremos qué pasa. Nunca se sabe, pero ya he jugado este año partidos contra zurdos. Uno fue contra Melo, de Brasil, que me iba ganando por 4-2 en el último set. Después jugué contra el mismo Puerta, en Acapulco, y le gané. No tiene mucho de especial jugar contra zurdos, pero el resultado ante Puerta en Acapulco no cuenta demasiado: la de hoy es otra situación totalmente distinta.
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Casi no pudo celebrar su 19 cumpleaños en la noche del viernes. ¿Qué hará hoy si termina ganando el título?
Lo que está claro es que yo cojo el lunes y me voy a Halle, a prepararme para la hierba. No habrá nada demasiado especial. Estamos a mitad de la temporada. Termina la temporada de tierra batida y empieza la de hierba. Si gano, habré hecho realidad un sueño y eso me va a ayudar mucho. Tengo 19 años y he de aprender día a día. He hecho buenos resultados en tierra, pero he de jugar en otro tipo de pistas. Voy a jugar a Wimbledon: siempre, para seguir aprendiendo.