El nuevo coloso Finestre decide hoy la carrera
Sestriere se sube dos veces.


Por si no fuera poco con el Stelvio, el Gavia o el Mortirolo, el Giro sigue inventándose puertos. Hace dos años encontró al Zoncolan y hoy se presenta en público el Colle delle Finestre, que hasta hace unos días tenía 8 kilómetros sin asfaltar.
El Finestre no es el Angliru, porque sus rampas se presentan más humanas (una máxima del 14%). Su dureza radica en que mantiene unos altos porcentajes de forma regular (9,2% de pendiente media) durante sus 18,5 km. Los 8 últimos kilómetros eran una pista forestal, un camino de tierra, que conducía a un cuartel ya abandonado que data de 1891. En ese tramo se ha aplicado una brea para que los ciclistas puedan subir.
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La etapa acabrá en Sestriere, que también se ascenderá a mitad de recorrido. Este puerto no es muy duro (9,8 km al 5,1%), pero ha ido ganándose un sitio en la historia con cuatro finales de etapa en el Tour y otros tantos en el Giro.
En el Tour lo estrenó Coppi (1952). En 1992, Chiappucci venció e Indurain se vistió de amarillo a pesar de una pájara. En 1996 ganó Riis y se puso líder. Por último, Armstrong se anotó ahí su primera etapa en alto en 1999. En el Giro hay dos triunfos españoles: Chozas (1991) e Indurain (1993). En 1994 venció Richard y en 2000 se impuso Hruska, pero la noticia fue que Garzelli le quitó la carrera a Casagrande.