Simoni rebajó la fuerte apuesta que hizo Gárate
El vasco pierde un puesto, pero sigue con opciones


Juan Manuel Gárate ya había avisado de que iba a arriesgar para entrar en el podio del Giro o, ¿por qué no?, para alcanzar el sueño rosa. Terminar cuarto no le aporta nada. Ya se clasificó en ese puesto en 2002 y no se llevó más que la satisfacción personal y el reconocimiento del mundillo ciclista. Pero para el gran público seguía sin existir. Ni en Italia, ni en España. Entonces, ¿de qué le sirve ahora repetirlo sin intentar dar un paso más? El ciclismo sólo reserva la gloria a los valientes. Los conformistas no pasan a la historia.
El domingo, en la etapa del Stelvio, sólo Gárate aguantó el ataque de Gilberto Simoni. Danilo di Luca los cazó más tarde y Paolo Savoldelli ni siquiera contactó. Con estos antecedentes era normal que el español apuntara ayer al techo máximo. Pero el primero de los tres asaltos por el Giro no salió todo lo bien que esperaba y hasta descendió a la quinta plaza por el empuje de José Rujano, al que seguramente volverá a rebasar hoy en la contrarreloj de Turín.
Gárate sabe que el podio del Giro está en la rueda de Simoni, porque el italiano no tiene más remedio que atacar en la montaña. Gibo demarró en el puerto final, el Colle di Tenda, a falta de 7 km. Y ahí respondió Juanma, con Rujano a su estela. Gárate se había subido al tren de la gloria, en los vagones que repartían los puestos de honor. Simoni arrancó por segunda vez y el español volvió a resistir. También el venezolano. Pero cuando Gilberto lanzó el tercer arreón, Gárate no pudo más. Rujano, sí. Y el irunés decidió seguir a su ritmo para no reventar. Rubén Lobato, que andaba fugado, le esperó para echarle una mano.
"Si hubiera subido a su ritmo en lugar de seguir a Simoni, podría haberle recortado tiempo a Savoldelli", comentaba en la meta Mauro Gianetti, el mánager del Saunier Duval. Pero entonces Gárate no hubiera sido un valiente. El Giro no se gana nadando entre dos aguas. Juanma cedió al final 54 segundos con Rujano y 50 con Simoni, de acuerdo, pero si hoy les recorta tiempo en la contrarreloj y mañana aguanta con ellos en el Finestre y Sestriere, la gloria estará a tiro.
Dos balas. Estas cuentas de la lechera siempre son bajo el supuesto de que Di Luca, que ayer se dejó 1:01 minutos respecto a Gárate, acabe dándose mañana el batacazo definitivo. Y también con permiso de Savoldelli, que hoy debe meter tiempo a todos sus rivales en la crono, aunque el sábado sufrirá como nunca si quiere ganar el Giro.
La etapa la ganó Ivan Basso y los aficionados italianos enloquecieron. Había llegado al Giro como favorito, pero una crisis le hizo perder en el Stelvio más de cuarenta minutos cuando vestía la maglia rosa. Ivan no quiso irse a casa. Aguantó dos jornadas llanas y el día de descanso a la espera de recuperarse. Ayer se levantó con buenas sensaciones y su equipo trabajó para él, hasta el punto de neutralizar todas las fugas, una de ellas con Laiseka y Litu Gómez. Su ejemplo de superación quizá será recordado en el futuro cuando se cuenten sus gestas. Pero ayer, la etapa era otra historia.
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Hoy, 34 km contrarreloj
En la crono de Florencia (45 km), en la que ganó el estadounidense Zabriskie, Gárate perdió 1:23 sobre Savoldelli y 32s respecto a Di Luca; y sacó 45s a Simoni y 2:57 a Rujano. Pero no se fíen de las referencias. El momento es otro, la distancia es más corta (34 km) y el recorrido, más montañoso.