Koldo Gil devuelve al Giro el recuerdo de Indurain
El navarro del Liberty logra el primer triunfo español


Damiano Cunego lanzó el puño derecho en alto tras ganar a Danilo di Luca en el sprint del grupo perseguidor. Cuando vio el micrófono de Alessandra de Stefano, la reportera de la RAI que le esperaba en la meta a puerta gayola, el vencedor del Giro 2004 entró al trapo y dijo eufórico: "Estoy muy contento con esta victoria...". La periodista le sacó de su error: "No has ganado...". Y Cunego se quedó perplejo: "Lo siento mucho...". Huyó de la cámara y apoyó la cabeza en el brazo. Hundido.
Paralelamente a esta escena, los periodistas italianos sólo murmuraban un nombre: "Igual que Indurain...". La victoria de Koldo Gil, pamplonés de 27 años, rescató el recuerdo del quíntuple vencedor del Tour de Francia y doble del Giro de Italia. Miguel logró hacer tan universal Navarra como los mismísimos sanfermines. Ahí van como ejemplo las dos preguntas de Claudio Gregori, de La Gazzetta dello Sport, en la conferencia de prensa: "¿Qué diferencias hay entre los toreros y los ciclistas?" "¿Qué influencia tuvo Indurain en su carrera". Primera respuesta: "Pocas. El traje de luces. Hay corredores más locos que los toreros". Segunda: "Es una referencia, un ídolo".
Coincidencias.
Italia reverencia su historia ciclista a la mínima oportunidad. Ayer tiraron del recuerdo de Indurain, el mismo día que los periódicos rememoraban que el puerto de Sammommé, situado a 17 kilómetros de la meta, había sido testigo en 1989 del primer triunfo en el Giro de Gianni Bugno, el gran rival de Miguel. Gil, otro navarro, no conocía el dato cuando cabalgaba hacia la victoria. Travesuras del destino.
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A los 27 años, los mismos que tenía Indurain cuando ganó su primer Tour de Francia, Koldo Gil conquistó su triunfo más importante hasta ahora. Para ello tuvo que devorar antes 180 kilómetros de escapada. De inicio, con otros 20 ciclistas, entre ellos los también españoles Joaquín Rodríguez, José Carrasco y Litu Gómez. Éste y el suizo Zampieri fueron los últimos supervivientes junto a Koldo, que terminó por rematar a ambos precisamente en Sammommé, como hizo Gianni Bugno 16 años antes.
Gil tenía esta victoria bien merecida, porque era su tercer intento. Había sido tan insistente como Coppolillo, por seguir con las comparaciones de la era Indurain. El pasado martes, en la tercera etapa, lideraba la carrera en Santa Tecla cuando, mala suerte, se le salió un piñón. Una moto de la RAI le embistió por detrás y le destrozó una rueda. Primer envite fallido. Dos días después se metió en la fuga buena, pero la presencia del entonces líder, el italiano Paolo Bettini, quemó su segundo cartucho, no sin antes atacar en el Monte Urano. A la tercera ha venido la vencida. Y el chupinazo se adelantó a mayo.