Paolo Bettini pataleó con una escapada suicida
Danilo di Luca ganó la etapa y cogió la maglia rosa.


Nadie dudaba ayer de que Paolo Bettini iba a buscar venganza de su descalificación del día anterior. El pronóstico más difundido en la salida era su victoria al sprint en el repecho final de 1.800 metros. Pero el italiano tenía otro plan más suicida, un órdago para poner el Giro patas arriba, un ataque lejano en el montañoso trazado de la etapa más larga de esta edición. ¿Un día de épica? ¿O una pataleta?
Bettini atacó en el Passo del Diavolo (Diablo), perfecto para su infernal propósito, y acabó en el seno de un grupo de 21 ciclistas, entre ellos cuatro españoles: Koldo Gil (Liberty), David López (Euskaltel), Joaquín Rodríguez y Ángel Litu Gómez. El Grillo estuvo cerca de 180 km fugado, con una ventaja próxima a nueve minutos.
Menuda gracia debió hacerle a sus compañeros de escapada. ¡Qué faena! Este nos va a fastidiar la fuga, debieron pensar. Por eso, cada uno hizo la guerra por libre, para perder de vista lo antes posible a tan incómodo colega. Gil lo intentó en el Monte Urano. Rodríguez, algo después. Pero nada. Bettini incluso respondió a algún ataque. Allí se le vio salir para cazar a Iván Parra... ¿Por qué?
El pelotón, impulsado por el Liquigas, los cazó a 20 km. Lógico. Cuando Bettini pasó por mi lado, le felicité por su acción, dijo luego Danilo di Luca. Quizá en su interior lo que estaba era dándole las gracias por su inmolación. Sin el Grillo, Di Luca no tenía rival. Ganó la etapa y le arrebató la maglia rosa.
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Paolo Bettini
Paolo Bettini no apareció en el podio para enfundarse la maglia rosa hasta cuarenta minutos después de cruzar la meta. Subió triste, cariacontecido, decepcionado. No regó a los fotógrafos de champán como es la costumbre. Cogió la botella, la giró y derramó el contenido en el suelo. Ése fue el gesto público de protesta del Grillo por su descalificación en la etapa, tras haber tirado a Baden Cooke contra las vallas.Bettini asegura que la acción no fue voluntaria. Y lo dice con sinceridad. Pero las imágenes aéreas de televisión no engañan. El Grillo inició la volata en el centro de la calzada y fue decantándose hacia la izquierda hasta tapar totalmente el hueco a Cooke, un ciclista, por cierto, algo más rápido que el italiano en condiciones normales. No fue una maniobra brusca, quizá tampoco premeditada. Tal vez sólo instinto. Pero el reglamento recoge que no hay que perder la línea recta en el sprint.El jurado descalificó a Bettini vestido de rosa y en su propio país. Decisión valiente, pero justa. El triunfo recayó en el segundo, Luca Mazzanti, un ganador invisible de quien nadie hablará. El veredicto también favoreció a un equipo español, el Liberty, porque Michele Scarponi ascendió a la tercera plaza del día, cazó ocho segundos de bonificación y ha escalado hasta la séptima posición de la general.La mejor noticia española, sin embargo, fue la resurrección de Aitor González, que atacó en un repecho a 4 km. El propio Bettini respondió en persona, se llevó a Mazzanti, Cioni, Scarponi y Cooke, e impidió una llegada masiva. Las malas nuevas tuvieron como protagonista a Juanma Gárate, que se vio cortado por la montonera producida a 12 km, perdió 43 segundos y ha descendido de la sexta plaza a la 32ª.