Balonmano | Dragan Skrbic

"La patada de Dinart ni la noté; soy un fajador"

Fue el MVP mundial de 2000, y ha ganado bronces con Serbia en mundiales y europeos. Casado con una valenciana, y con larga experiencia en España, a los 36 años juega con el Barcelona la primera final de la Champions.

Dragan Skrbic
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

¿Le ha perdonado a Dinart por la patada que le dio en el suelo en el Quijote Arena?

No tengo que perdonarle. Soy un fajador acostumbrado a recibir golpes en todos los partidos. Lo que pasó, pasó. Me ha llamado para disculparse, pero quien debe perdonarle es su afición.

Ustedes, uno que sólo ataca y otro que sólo defiende, están condenados a cascarse.

Nuestras relaciones siempre han sido normales. Nos saludamos y sin problemas, y eso que el trabajo de Dinart prácticamente es marcarme a mí en exclusiva. En fin, cosas del juego.

Dicen que lo que realmente le preocupa es que no llueve, que se levanta para mirar si hay nubes en el cielo.

Soy agricultor con naranjales en Valencia, y claro, que me preocupa el tiempo. Por eso soy partidario del trasvase del Ebro, porque no sólo nos interesan los campos de golf, que también hay que sacar rendimiento a la tierra.

Se anuncia sequía. No hay ni gota. Malo para el campo.

Yo lo tengo más o menos controlado. Mantenemos el riego por goteo, y, además, nuestra cosecha es en diciembre. Aún no le saco dinero de verdad, pero voy recuperando la inversión.

Un serbio que invierte en Valencia y habla catalán.

¿Y si le cuento que en casa a mi hijo yo le hablo en serbio, su madre lo en valenciano, con nosotros habla en castellano y en el colegio en catalán? Y lo lleva sin problemas. A sus tres años y medio su idioma materno, queramos o no, acabará siendo el catalán, el de sus amigos.

¿No ha esperado mucho para jugar una final de Champions?

Cuando era más joven fue imposible. El Barcelona ganó cinco de una tacada, y cuando estaba en el Celje nos derrotó dos veces en semifinales, que era una final anticipada. El título es uno de mis objetivo existenciales.

Pues ahora lo tiene a huevo, como decimos en España.

Imposible no está, pero fácil tampoco. Remontar ese gol del Ciudad Real nos va a costar más que los cinco del Kiel o los tres del Celje. Va a resultar agotador, como subir al Everets. Para ser campeones deberemos jugar incluso mejor que en el Quijote Arena. Lo bueno de la ida es que hemos llegado al segundo partido con la posibilidad cierta de ser campeones.

Aunque la patada que le dio Dinart no tiene ninguna justificación, a usted le va la marcha. Siempre en primera línea de fuego. ¿Cuestión de ser un pivote vocacional?

¡Pero si con Dinart no cruce una palabra! Todo venía de un codazo de Ortega a Jeppesen, yo le empujo, él a mí, y llega Hombrados a separar, me caigo... y la patada. ¿Dolor? ¡Nada!, recibo tantos golpes que ni los noto.

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¿Va a seguir jugando hasta los cuarenta como Chepkin?

Eso espero, que mis narajales aún están creciendo.

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