El éxito del Ciudad Real, un ejemplo en las aulas
El éxito del Ciudad Real, un club modesto que en cinco años ha pasado a ser uno de los grandes del balonmano en Europa, es un modelo de estudio en la gestión deportiva. Las decisiones audaces de su presidente, Domingo Díaz de Mera, le han convertido en un gran referente en Castilla-La Mancha.

En el Ciudad Real trabajan a destajo para preparar el partido de ida de la final de la Champions League de este sábado frente al Barça. Mientras, media ciudad pregunta a la otra media por alguna influencia que le permita conseguir una entrada para el Quijote Arena. "Nuestro equipo de balonmano es un fenómeno social", asegura el gerente del club manchego, Félix Peinado. Ahora se siente que para ser alguien en la ciudad, en la provincia, en la Comunidad, hay que estar en ese choque histórico.
Este fenómeno es de los que se estudiarán en la Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra (IESE). Allí se ha creado un Centro de Gestión de Entidades Deportivas para formar profesionales capaces de sacar la máxima rentabilidad a los clubes, y donde se profundizará en las fórmulas más eficaces de dirección deportiva. El estudio de las sociedades deportivas se plantea desde la singularidad de su modelo de gestión, especial según cada ámbito. La diferencia fundamental es, desde el punto de vista del IESE, que las empresas deportivas no pueden controlar su producción.
Apuesta.
Lo cierto es que la irrupción del Ciudad Real como club puntero se debe a la gestión del empresario Domingo Díaz de Mera, un ex jugador de balonmano de los marianistas (con José María Barrera, presidente de la Comunidad Castilla-La Mancha) que en 1999 llegó a la presidencia del club y le aplicó un impulso desconocido.
En los últimos cuatro años el Ciudad Real ha conseguido dos títulos de la Recopa, una Liga, y está en la final de la Champions League, que disputará con el Barcelona el 30 de abril y el 7 de mayo.
El presupuesto que maneja la directiva del Ciudad Real se ha multiplicado por ocho, y en la actualidad mueve una cantidad superior a los cuatro millones de euros para convertirse por trascendencia nacional e internacional en el primer club deportivo de la región.
Díaz de Mera, que en un principio fue una especie de benefactor del club, tiene claro que "para la próxima temporada el Ciudad Real se autofinanciará. En el instante en que el Ayuntamiento dé el visto bueno al centro comercial del Quijote Arena, el club podrá directamente cubrir los cuatro millones de euros de su presupuesto".
Las claves del crecimiento
José Antonio Revilla, director deportivo, lo tiene claro: "El fichaje de Dujsebaev cambió nuestra imagen, y se pudo contratar a gente que parecía inabordable".
Para firmar a Dujsebaev, entonces en la Bundesliga, se utilizó a una empresa de zumos, que por los derechos de imagen del central cubría directamente la nómina con el equipo. Fue el salto de calidad.
El Quijote Arena ha sido hasta ahora la apuesta más audaz del club que presidente Díaz de Mera. En seis meses se construyó una instalación semi-prefabricada que le permitía al Ciudad Real pasar de los 1.500 espectadores del Puerta de Santa María a los 5.500 actuales. La inversión del club fue de algo más de tres millones de euros, y colaboraron instituciones públicas.
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El fichaje de Alberto Entrerríos, quitándoselo al Barcelona (se pagó la cláusula de rescisión), produjo un golpe de efecto revolucionario en la Asobal: el club azulgrana dejaba por fin de ser un intocable para otros.
El Ciudad Real ahora sólo contrata a la flor y nata internacional: el mejor defensor (Dinart), el mejor lateral derecho (Stefansson) o el mejor extremo derecho (Dzomba).
