Vinokourov desempolvó el potencial del T-Mobile
Etxebarria (6º) y Perdiguero (7º), entre los destacados.


Oscar Freire se equivocó esta vez en su pronóstico. "Creo que ganará un español, tal vez yo", dijo a AS en la víspera. Pues ni lo uno, ni lo otro. El tricampeón mundial, castigado por su lesión, ni siquiera estuvo en la puja. No pudo entrar en el grupo definitivo, formado por una treintena de corredores, y se dejó llevar.
A falta de Freire, otros españoles sí anduvieron en la pomada. Sobre todo Martín Perdiguero, que puso a trabajar a Botero en La Redoute (a 35 km), donde el madrileño lanzó un tremendo tirón que dejó ver las carencias, entre otros, de Danilo di Luca. La racha del italiano se cortó ayer, pero sigue líder del UCI ProTour.
El ataque de Perdi fue tan espectacular como estéril, porque el grupo volvió a fusionarse después, a pesar de los intentos de su compañero Pereiro de prolongar la ofensiva. El madrileño acabó séptimo en la meta, aunque el primer nacional fue David Etxebarria (sexto), el único español que se ha subido al podio de la Lieja-Bastoña-Lieja: segundo en 2000 y tercero en 2001. Ángel Vicioso (décimo) redondeó el top ten.
Cuando Perdiguero hizo su alarde en La Redoute, dos ciclistas ya rodaban por delante con un minuto de ventaja sobre el grupo de favoritos. En la cota de Vecquée (a 52 km), Alexandre Vinokourov saltó a rueda del trotón Jens Voigt, uno de los mejores rodadores del mundo. El intento parecía prematuro, pero ambos acabaron jugándose la victoria. Vinokourov venció en el sprint y cerró la crisis del T-Mobile, un equipo que aún no se había estrenado este año a pesar de contar en sus filas con Ullrich, Klöden, Zabel, Sevilla, Wesemann...
Desorganización.
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"Por detrás hemos reaccionado muy tarde, nos hemos organizado mal", explicó Michael Boogerd, tercer clasificado. Efectivamente, la diferencia bajó hasta 40 segundos a unos 15 km, cuando Rabobank y Quick Step cargaron con la responsabilidad de la caza. Luego desistieron y en el grupo hubo más ataques que ganas de entenderse.
Pese a todo, el triunfo de Vinokourov fue glorioso. El kazajo, de 31 años, unió la Decana a su brillante palmarés, donde ya figuraban la Amstel Gold Race (2003), el Dauphiné Liberé (1999) y la París-Niza (2002 y 2003). También tiene un tercer puesto en el Tour de Francia 2003... Y atención con su objetivo: "Soñaba con ganar la Lieja y ahora tengo el Tour metido en la cabeza". ¡Ojito!