Freire no pudo rematar el gran trabajo del Rabobank
Di Luca ganó y Martín Perdiguero acabó quinto


Todo se había puesto a favor para que Óscar Freire ganara ayer la Amstel Gold Race. Todo, menos sus piernas. A la colina final de Cauberg había llegado una treintena de corredores. En cabeza entró el equipo anfitrión, el Rabobank. Quedaba un kilómetro por delante y la locomotora naranja preparó la llegada al tricampeón mundial. Primero tiró Erik Dekker. Luego, Karsten Kroon. El tercer y último lanzador fue Michael Boogerd. Apretó los dientes en los últimos 300 metros, pero cuando quiso darse cuenta había perdido a Freire por el camino y había sido superado por Danilo di Luca.
Boogerd, segundo por tercer año consecutivo, estaba contrariado en la meta: "No estoy feliz. El equipo preparó el sprint a Freire. Nos dijo que iba fuerte y, así, normalmente suele ganar. Cuando arrancó un ciclista del Phonak (Uros Murn), yo respondí. Miré atrás y Óscar seguía a mi rueda, pero luego lo perdí en el sprint".
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Freire no aguantó la poderosa arrancada de su propio compañero y se descolgó hasta la décima posición. Por delante de él se colaron otros dos españoles: Perdiguero (5º) y David Etxebarria (8º). Este último también había jugado un carta ganadora a 19 km, cuando entró en una fuga con Wesemann, Kroon y Lotz, que llegó a tener 35 segundos de ventaja, pero la falta de colaboración de este último hizo sucumbir el intento a unos 4 kilómetros de la meta.
Así se llegó a Caubert, con una treintena de hombres muy castigados por el frío en cabeza, entre ellos los grandes favoritos y amplia presencia española: Freire, Valverde, Perdiguero, Etxebarria, Astarloa, Pereiro, Zaballa y Joaquín Rodríguez. Pero Di Luca, reciente vencedor de la Vuelta al País Vasco, demostró ser el más fuerte. La Amstel debe esperar.