El bombo de Champions beneficia al Barcelona
Pero al Ciudad Real le va bien iniciar las eliminatorias en casa.

El bombo en Viena dictó sentencia en el duelo fraticida en la final de la Champions League de balonmano: la ida, en Ciudad Real (30 de abril o 1 de mayo, depende de los intereses de las televisiones); la vuelta, en el Palau la semana siguiente (7 u 8 de mayo). Y en la Recopa, en las mismas fechas, la ida en León y la vuelta en la pista del Zagreb croata.
En el Barcelona se consideraba como un pequeño triunfo inicial el decidir el título en casa. Xesco Espar, el entrenador azulgrana, sostenía que "disputar el segundo choque en el Palau equilibra la contienda con el Ciudad Real, de una trayectoria espectacular en Europa donde sólo ha perdido un partido en toda la competición, y al que queríamos evitar hasta la final".
Espar no repasa la historia; si lo hiciese le daría miedo su ventaja: en la primera final española, el Barcelona logró el título disputando el segundo encuentro en Ir sin embargo, ante el Portland, perdió el campeonato pese a disputar el segundo choque en el Palau.
Quizá sí tenga memoria histórica Talant Dujsebaev, el cerebro del Ciudad Real, que reconocía que él sí quería jugar el segundo partido de la final en Barcelona: "El sorteo ha sido bueno para nosotros. Se lo dije a mis compañeros, que quería el primer partido en el Quijore Arena".
Posiciones distintas.
En realidad, en el Ciudad Real hay división de opiniones y sensaciones contradictorias. En las declaraciones previas de Juan de Dios Román, el entrenador, se entreveía un conflicto personal: "Sería agradable jugar el segundo partido en casa, pero lo cierto es que hemos ganado bien las eliminatorias en las que empezabamos como locales".
Jaume Fort, el veterano portero recién integrado al equipo por la lesión de Sterbic, hacía de portavoz del Ciudad Real: "El vestuario está dividido entre los que querían jugar la ida en el Palau, los que preferían empezar en casa, y los que nos daba igual cualquier posibilidad. Emotivamente, ganar ante tu público es más bonito, pero de cara a la final tienes que pensar que se trata de un partido de 120 minutos, y si conseguimos una buena renta en el primero, en la vuelta el Barcelona tendrá a su público y la presión añadida de ganar".
Fort está ante una posibilidad que hace dos meses ni se imaginaba: "Nunca he ganado este título. Sería un gran colofón para mí". Su colega Hombrados, sin embargo, podría ser el primer jugador español en levantar la Copa con tres equipos distintos: Teka, Portland, y ¿Ciudad Real?
Para O?Callaghan, uno de los integrantes del Barcelona arrollador de los seis títulos europeos, la final también es muy especial: "Es la última, la de mi retirada. Pretendo que sea una final más, pero la gente me lo recuerda y cuesta mucho trabajo aislar tantas emociones".
En cualquier caso, serán duelos espectaculares, con un aperitivo para hacer boca, el día 27 de abril, otro choque entre ambos, en el Palau, y de Liga.
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