"El ejemplo de Armstrong me ha ayudado mucho"
Alberto Contador cayó en la primera etapa de la Vuelta a Asturias 2004. Un cavernoma cerebral estuvo a punto de acabar con su vida. Un año después, el madrileño de Pinto corre y gana con 70 grapas y dos placas de titanio en la cabeza.


¿Qué opciones tiene hoy en la Vuelta al País Vasco?
Por la mañana será duro, pero espero estar delante. La clave será poder rematar en la crono.
¿Cómo recuerda su grave enfermedad del año pasado?
Empezó en Alcobendas. Hacía días que me dolía mucho la cabeza, pero yo tenía muchas ganas de correr porque estaba preparando el Tour. En la carrera me sentí flojo y le dije a Manolo Saiz: "Estoy malo". Y me retiré.
Pero luego se marchó a la Vuelta a Asturias.
Antes corrimos en el Naranco y aguanté bien. Pero en la primera etapa de Asturias me volvió a doler la cabeza. En el kilómetro 40 me empecé a descolgar, me quedé sin sentido, no oía a mis compañeros... Me desplomé y empecé a sufrir convulsiones.
¿Qué le diagnosticaron?
En el hospital de Asturias me vieron un coágulo en la cabeza, pero no sabían si era de la caída. Hasta que no se diluyera, no se podía saber. A los diez días optaron por darme de alta.
Y entonces le repitió.
Al quinto día de estar en casa volví a tener convulsiones. Me llevaron al Hospital Ramón y Cajal. Allí me hicieron pruebas y me operó la doctora Aurora Martínez Rodrigo. Me abrieron en dos el cráneo, donde tengo 70 grapas y dos placas de titanio. La recuperación ha sido muy buena.
¿Y no le da miedo que le repita montado en la bicicleta?
No. Los doctores me han transmitido mucha confianza y yo pienso que igual me puede pasar montado en una bicicleta, que en un coche.
¿Qué imágenes le vinieron cuando ganó este año la etapa en Australia o en la Setmana Catalana?
Fue más emotivo en el Tour Down Under que en la Setmana, porque verme allí con un dorsal ya era un premio grandísimo. Cuando gané la quinta etapa, la alegría fue mucho mayor que en la Setmana Catalana.
¿Cuáles han sido sus apoyos durante la recuperación?
La familia y los amigos han sido fundamentales, nunca permitieron que me desanimara. El equipo me transmitió un apoyo increíble. En un mundo donde sólo se mira lo económico, parece mentira encontrar personas así.
También se apoyó en el libro 'La vuelta a la vida' de Armstrong, ¿no?
El libro ya lo había leído, pero me fijé más en lo del Tour. Pero cuando lo leí otra vez en el hospital, ya presté más atención a las ganas por recuperarse y me inspiré en su ejemplo.
¿Ha hablado con Lance?
Le vi en la París-Niza, pero había mucha tensión y no pudimos hablar. Pero sí me gustaría conocerle, porque es mi ídolo.
¿Sueña usted con un Tour?
Sueño con ganar el Tour, sí, pero tengo los pies en el suelo.
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¿Qué le ha enseñado su enfermedad?
Algo así te hace madurar. Valoras todo mucho más. Cuando estás en un hospital, empiezas a pensar lo importante que puede ser dar una simple vuelta por el parque. Ahora intento aprovechar la vida al cien por cien.