Rumanía aparta a tres campeonas por sobrepeso

Llamaba la atención que Rumanía no mandase a sus olímpicas a los torneos internacionales de la Copa del Mundo. El país campeón de los Juegos en chicas estaba desaparecido, aunque todo tiene su explicación: Octavian Belu había dimitido porque una de sus ex pupilas, Oana Petronski, le había demandado por haberle obligado a entrenarse lesionada, y ahora, retirada, le han quedado secuelas de aquellos esfuerzos en el entrenamiento.
Y sin Belu en el gimnasio, el equipo nacional relajó su disciplina, hasta el punto de que la Federación no podía exponerse a que sus estrellas se lesionasen por sobrepeso en alguna competición.
Esta semana, en la que Octavian Belu ha vuelto a la selección, tres campeonas olímpicas de Atenas han sido apartadas y enviadas a sus clubes hasta que recuperen el peso de competición: Catalina Ponor (tres medallas de oro en Atenas), Mónica Rosu (dos oros) y Alexandra Eremin (oro y bronce). Más una cuarta, la joven y prometedora Florea Leonida.
Problema de lesiones.
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Ninguna de las cuatro será admitida en la selección hasta que no rebaje su peso actual, y según Anca Grigoras, ex gimnasta y ahora en el equipo técnico, "es de algo más de cuatro kilos, por lo menos, en cada caso".
El problema del sobrepeso incide en el aumento de riesgo de lesión, y tras el pleito con Oana Petronski (solucionado en una transacción extra judicial en vísperas de la cita en los tribunales) la Federación rumana se ha vuelto más estricta en los controles con la báscula.
