El loco del pelo rubio nos dio vida

Enrique Ojeda
Redacción de AS
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Lo adelantó Dzomba, que amañar el partido entre Croacia y Serbia era imposible, pero que el empate era una posibilidad. Y la igualada estuvo presente en Nabeul en un último segundo angustioso para España, esas tablas que dejaban el encuentro posterior ante Noruega en un expendiente traumático porque hubiésemos estado fuera de las semifinales. Serbia fue ganando todo el partido, pero en la recta final Croacia tomó ventaja; era nuestra selección adoptada, con un gol de renta, el balón en manos de Balic y algo más de un minuto por delante. Entonces falló Sprem desde el extremo (24-23), y el balón era de Serbia. Qué sufrimiento.

Serbia actuó el último minuto sin portero, con siete de pista. El empate le valía, y a cuatro segundos el balón llegó a su extremo izquierdo, que quiso fulminar a Sola... y el croata le sacó el balón con el pie. Vlado, un veterano de 35 años, que ha llegado a la fama de manera tardía, nos dio vida y clasificó a Croacia. No podía ser de otra manera, él que pasó por Chambery francés antes de enrolarse en el Fotex Veszprem húngaro cuando Sterbik dejó su portería para jugar en el Ciudad Real. Sola, el loco que combina el color de su pelo en función de su estado de ánimo, en Túnez se ha mantenido siempre con un rubio platino de mal botellón, que empezó de suplente de Losert hasta la lesión de este, rubricó ayer su parada decisiva, para su país y para nosotros.

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