"Soy duro, me gusta la pelea"
El jueves cumplió 34 años pero en la Selección le consideran uno de los jóvenes guerreros. En el Mundial de 1999 acabó en el siete ideal como central y fue máximo goleador. Eso fue con Cuba. Ahora, tras los Juegos, es su segunda cita con España.

¿De verdad se considera joven?
Es que estoy poco desgastado. Cuando estuve en Hungría apenas jugaba porque era extranjero; en Francia sí que lo hacía, pero no es una competición tan exigente como la española. Yo estoy entero. Me quedan seis años más de jugar a buen nivel.
Claro, como se ha buscado el chollo de jugar sólo en ataque, se alarga la vida del jugador.
Qué va. También he jugado en defensa. Pero los entrenadores creen que soy más válido para el ataque y que ahí rindo más como especialista.
Dice Pastor que es un fajador, que disfruta con los golpes.
Soy duro, me gusta la pelea con las defensas rivales, en tensión, busco el pase, abro huecos. Recibo muchos golpes.
¿El más duro de todos?
Ese me lo dio mi primera mujer, Iliana Duarte, que era internacional de esgrima en Cuba. Lo dejó y se vino a España a trabajar con una cantante. Y se quedó. Me llamó a Cuba y me dijo "Rolando, que me quedo en España. Por aquí te espero". Éramos un matrimonio y yo no sabía nada sobre sus intenciones. Estuve varios años sin poder jugar en la selección, vetada mi salida para que no me fuese con ella. De eso han pasado trece años. Iliana vive en España, está en la selección de esgrima, pero nunca nos hemos vuelto a ver.
Pero usted arregló su vida.
Ah, sí. Vivo con mi segunda mujer y mis dos hijos. Tengo un negocio en Ciudad Real y estoy feliz. Ahora me alegro de que Iliana me dejase.
Usted también ha mentido, como cuando salió de Cuba.
Es una historia larga. El caso es que anuncié mi retirada. Me llegó una oferta del Ciudad Real, así que aproveché una invitación a un curso en España para salir del país. Si llego a decir que lo hacía como deportista profesional aún sigo allí. Luego, como mi abuelo es español me hice español y pude traer a mi familia como reagrupación familiar.
Dice Garralda que los debutantes pagan una cena. ¿Usted también?
Claro, y además en solitario porque el año pasado era el único nuevo. Pero lo hice en Ciudad Real en mi restaurante. No es muy lujoso, de menús en un polígono industrial, pero cumplí.
Usted puso de vuelta y media a Argilés. ¿Por qué?
Dije que no estábamos tan preparados como ahora, con Pastor; que fuimos a Atenas sin saber qué teniamos que hacer cada uno. Pero sin intención de faltarle el respeto. Dije lo que pensaba hace tiempo, y lo dije sin pensar en que podría sentarle mal a terceras personas.
¿Es cierto que los cubanos en las selecciones tienen unas costumbres muy relajadas?
Tanto tiempo metidos en el hotel, pues te viene bien fumarte un purito, o un trago de ron. Me los mandan de Cuba. Ejerzo de cubano aunque esté fuera. Ahora mismo tengo dos pasaportes, el español y el cubano, y aspiro a una visa para visitar mi país.
¿Si le digo que soy pro Fidel Castro qué me responde?
No soy político, pero te diría que fueses a Cuba y vivieses como un cubano. Cuba está mejor que los países del entorno, pero podría estar mejor.
Usted tiene a suerte de jugar en el Ciudad Real y ser el ojito de Dusejbaev.
A Talant le gusta apoyarse en el pivote y me busca, pero eso no significa que siempre vaya a ser así. Me queda un año más de contrato, luego ya veremos.
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Usted fue el máximo goleador hace seis años con una media de cinco goles por partido.
El Mundial de Egipto fue muy reconfortante para mí y para Cuba, que por primera vez llegaba a cuartos. Ya no me importan los premios individuales. Tengo otras aspiraciones, sobre todo que España haga un buen Mundial.
