¡Gran Moyá, gran España, gran Copa Davis!
Carlos Moyá hizo realidad su sueño, batió a Andy Roddick, por 6-2, 7-6 (1) y 7-6 (5) en dos horas y 29 minutos, y consiguió el punto definitivo 3-1 que otorga a España su segundo título en la historia de la Copa Davis.

Carlos Moyá tenía una espina clavada y un sueño llamado Copa Davis. El jugador mallorquín se había quedado fuera del equipo en el 2000 cuando España batió a Australia en la final disputada en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Pero este 5 de diciembre de 2004, fue el brazo ejecutor de esta final, consagrándose entre los mejores.
En una fenomenal actuación, combinando dejadas oportunísimas con mortales globos, Moyá sentenció la eliminatoria, y logró lo que tanto había anhelado. Además de vengarse de las tres derrotas anteriores que Roddick le había infligido, todas en pista dura. El juego de Moyá fue espectacular desde el principio cuando arrolló a Roddick con un parcial de 4-0 en solo 15 minutos.
La combinación de sus dejadas y golpes de derecha anuló por completo al número dos del mundo que cedió el primer set en 36 minutos entregando su saque en el primer y cuarto juego. En el segundo parcial, un despiste de Moyá en un remate fácil propició que Roddick dispusiera de tres puntos de ruptura.
La sentencia
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El americano aprovechó el segundo y se distanció en el marcador 3-1, pero el de Nebraska no supo aprovechar esta ventaja a continuación. Roddick cometió dos dobles faltas seguidas (falló cinco saques consecutivos) y Moyá, en un punto de gran pelea, restableció la igualdad. Llegado el desempate, el mallorquín controló mucho mejor este juego corto, mientras que Roddick cometió su cuarta doble falta. Un revés a la red del americano sirvió para que Moyá ganase por 7-1 este parcial en 59 minutos.
En el tercero, Moyá dispuso de su primera bola de partido cuando Roddick cometió su novena doble falta en el décimo juego, pero el americano lo salvó con su noveno ace a 216 kilómetros por hora. Tuvo que ser en el segundo desempate de la tarde, cuando Moyá sentenció el duelo, con un punto de servicio, que Roddick no acertó a colocar dentro de la pista.