Alina Kavaeba se retira para dedicarse al cine
La rusa ya no tenía alicientes

A sus 21 años cumplidos Alina Kabaeva se quedó sin objetivos que cumplir en la gimnasia rítmica internacional y ha aprovechado una competición en Japón para anunciar su retirada del deporte activo. Ella, una de las deportistas más deseadas del mundo gracias a su belleza peculiar mestiza de la antigua URSS, entre eslava y mongol, ha sido la mejor en su especialidad en los últimos seis años, en los que ha ganado el oro olímpico en Atenas (bronce en Sydney), tres europeos y dos mundiales (el de Madrid se lo retiraron por un positivo anterior con diuréticos que le tuvo un año fuera de la competición).
Pero su calidad le llevó a ser más que una gimnasta. Y de hecho en los últimos cuatro años ha competido por medio mundo perseguida por un equipo cinematográfico dedicado exclusivamente a rodar toda su vida deportiva, para completar una película a partir de ahora, desde su retirada.
Es de las pocas gimnastas que ha amasado una fortuna importante con este deporte gracias a los contratos publicitarios. De Longines, por ejemplo, ha sido su imagen, lo que han rentabilizado bien las dos partes.
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Ella, con una facilidad innata para la gimnasia y bien preparada dentro y fuera de las pistas por la influyente Irina Viner, ha hecho sus pinitos en desfiles de moda, en apariciones como presentadora de televisión, e incluso en cameos en series televisivas y en películas de cine.
Su futuro está en el celuloide, aunque no quiere desvincularse por completo de la gimnasia y anuncia que estaría dispuesta a ocuparse de una escuela internacional de rítmica.
