Raña falló en su objetivo de colgarse una medalla
El gallego acabó el 23º y Eneko Llanos fue 20º


Iván Raña se clasificó quinto en los Juegos de Sydney 2000 con sólo 21 años. Desde entonces, su obsesivo objetivo era conquistar el oro olímpico en Atenas 2004. Durante cuatro temporadas ha estado trabajando para ello mientras recolectaba éxitos: oro en el Mundial 2002 y en los Europeos 2002 y 2003, y plata en los Mundiales 2003 y 2004 y en el Europeo 2001. Nunca había fallado salvo ayer, el día clave. El gallego no rindió a tono sobre la bicicleta y sólo pudo acabar el 23º.
Raña y la Federación, encabezada por el director técnico, Andreu Alfonso, habían diseñado un plan para asaltar al oro. Xavier Llobet fue seleccionado con mucha polémica, en lugar del emergente Javier Gómez Noya, con la única función de hacer de gregario en el ciclismo. Pero el catalán nunca estuvo allí. Se descolgó, se retiró y terminó llorando en los brazos de su novia, la nadadora Roser Vives.
No fueron las únicas lágrimas. Su fisioterapeuta, José Antonio Bodroge, se contenía a duras penas. "Es que nunca he conocido a un deportista tan profesional y que se cuide tanto como Raña", se lamentaba. Junto a él ha compartido muchos días de concentración en Olot. La Federación, además, invirtió 8.000 euros en una cámara hiperbáricas, para que el gallego durmiera bajo los efectos de este simulador de la altitud. Raña, un superdotado, es reacio a las ayudas externas, pero al final aceptó.
La bicicleta fue clave. El trabajo se esfumó en la primera vuelta al circuito en bicicleta. De la natación salió bien, en la 14ª posición (a 19" del americano Potts). Eneko Llanos y Llobet hacían la transición a 26 y 29 segundos, respectivamente. La carrera parecía controlada. Nada hacía presagiar lo que vino después. Por delante hubo un acelerón y se formó un grupo con el francés Belaubre, los neozelandeses Carter y Docherty y los suizos Marceau y Riederer, que tiraron a degüello para eliminar a los favoritos que habían estado menos avispados, como el australiano Peter Robertson, el canadiense Simon Whitfield y el propio Raña.
El gallego, que perdió el apoyo de Llobet desde el principio, ya no volvió a ver a sus rivales hasta la meta, a pesar de sus esfuerzos y los de su compañero Llanos, quien al final fue el primer español en el puesto 20º. Raña llegó incluso a descolgarse. En la carrera a pie tampoco hubo reacción. No era su día, sin más. Carter (oro), Docherty (plata) y Riederer (bronce) ocuparon el podio con el que soñaba Iván.
Noticias relacionadas
Iván Raña: "Ha sido un mal día"
"Ha sido un mal día, no anduve fino. No le encuentro otra explicación. Cumplí el plan de preparación y me he entrenado muy bien. Antes de venir no había fallado nada. Me da mucha pena que me haya ocurrido justamente en los Juegos, porque llevaba cuatro años trabajando para buscar el oro. No creo que haya sido un problema de presión, porque cargarme con esa responsabilidad fue más bien un halago".