La pista sigue ofreciendo medallas y controversias
José Antonio Escuredo atrapó la plata en keirin después de ser repescado


El seleccionador de pista, Jaume Mas, pronosticó cuatro o cinco medallas en vísperas de la competición. Y no se equivocó. José Antonio Escuredo se proclamó ayer subcampeón olímpico en keirin, la última prueba del programa, después de haber sido repescado tras estar eliminado. Dos platas y dos bronces han terminado siendo la cosecha española en Atenas. Sólo faltó un oro para el éxtasis.
Escuredo se vio con la plata al cuello una hora y media después de haber quedado eliminado. En la primera ronda corrió bien y se clasificó segundo en su serie, pero en las semifinales anduvo menos despierto y terminó cuarto (pasaban tres). Entonces llegó la decisión de los jueces: el británico Jamie Staff, que había sido tercero, fue descalificado por una maniobra irregular cerrando al propio español.
Staff es el ciclista que en mayo batió a Escuredo en la final del Mundial. Sus vidas siguen cruzadas. Los aficionados británicos se lo tomaron con mal humor y abuchearon al gerundense cuando celebraba la medalla. Y se les escuchó bien, porque eran mayoría. Para ellos el ciclismo equivale a la pista. El otro no existe.
Decepción. El keirin es una especialidad que se disputa a un ritmo tan frenético que pueden ocurrir estas cosas. Hoy ganas el oro y mañana eres el último. Eso es lo que le sucedió al otro español, José Antonio Villanueva, que había sido subcampeón del mundo en 2002 y ayer no superó ni la primera ronda, ni la repesca.
La especialidad procede de Japón, donde el keirin es el segundo deporte y mueve apuestas anuales de 54 millones de euros. Hay incluso una carrera que premia al ganador con un millón de dólares. Villanueva ha competido tres años allí y el próximo le tocará a Escuredo. Los ciclistas nipones son ricos y se pasean en ferraris en su país, pero cuando salen a competir fuera no se comen ni un colín. Toshiaki Fushimi dio ayer fe de ello.
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El keirin es un sprint lanzado a más de 70 km/h. Seis ciclistas dan cinco vueltas y media al velódromo detrás de una moto, que se retira a dos vueltas y media del final. Escuredo rodó el último hasta que la moto se apartó. Entonces arrancó por la derecha, pasó a todos, se frenó un poco y miró atrás. El australiano Bayley lanzó un ataque largo y sólo el español aguantó.
Las cuatro medallas pudieron ser cinco o seis, porque Joan Llaneras y Miquel Alzamora, en americana, y Gema Pascual, en puntuación, ocuparon puestos de bronce durante sus pruebas, en las que terminaron sextos y séptima. Tras la competición, Llaneras volvió a montar el taco contra la Federaci pero esta vez Alzamora no se calló y metió en el ajo hasta al COE.