Atenas 2004 | Gimnasia

Rafa Martínez hace historia con su quinto puesto

El decimotercer puesto que firmó Jesús Carballo en Atlanta '96 era, hasta ahora, la mejor clasificación de un español en el concurso completo de unos Juegos.

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Rafa Martínez se echó sobre los hombros la historia de la gimnasia masculina española y la subió de golpe ocho peldaños, los que separan el decimotercer puesto logrado por Jesús Carballo en Atlanta'96, el mejor hasta el momento, del quinto que él obtuvo hoy en la final individual de Atenas.

Nunca otro español había llegado tan alto en el concurso múltiple, que reúne a los gimnastas más completos en el conjunto de los seis aparatos. Entre esa elite mundial destacó el estadounidense Paul Hamm, que ganó la medalla de oro con 57,823 puntos. También se hicieron sitio en el podio los surcoreanos Dae Eun Kim, plata (57,811), y Tae Young Yang, bronce (57,774).

Tenía razón el seleccionador español, Alvaro Montesinos, al decir que Rafa estaba en igual estado de forma, al menos, que cuando se proclamó en primavera subcampeón de Europa. Se encontraba, en realidad, mucho mejor: si en el torneo continental sumó 56,711 puntos, hoy se fue hasta los 57,549 y superó sus notas de entonces en todos los aparatos excepto en la barra y el suelo, en el que se salió en la primera diagonal. Los jueces le dieron 9,575 en anillas, 9,612 en salto, 9,700 en paralelas, 9,475 en barra, 9,500 en suelo y 9,687 en caballo con arcos.

Entre ejercicio y ejercicio se le vio relajado, comentando la actuación de sus rivales con los entrenadores y haciendo gestos de alegría hacia la grada, donde estaban sus padres. Los Juegos son sólo la tercera competición internacional de Rafa, que fue decimonoveno en los Mundiales de 2003, segundo en los Europeos de 2004 y ahora quinto. Aunque hay aún cierta distancia entre Rafa Martínez y un podio olímpico o mundial, sus veinte años le dejan un importante margen de mejora.

Sea como sea su futuro, lo logrado hasta ahora le hermana con un mito del deporte español, Joaquín Blume, el único campeón de Europa absoluto que ha tenido la gimnasia nacional. "­Tengo veinte años y soy segundo de Europa y quinto en los Juegos!", repetía el madrileño sin poder creérselo cuando acabó de competir. "Me quedan aún ocho años en la competición. A ver si le dan los Juegos de 2012 a Madrid y me retiro allí", añadió.

Oro para Hamm

Paul Hamm se hizo con el oro de manera inesperada y en el último aparato, con sólo doce milésimas de ventaja sobre Kim y con el desacuerdo de una parte del público ante las notas repartidas por los jueces. Con no menos de media docena de candidatos al oro, los gimnastas arriesgaron al máximo en busca del podio y fue posible contemplar grandes presentaciones pero también errores inesperados.

Entre éstos, el del propio Paul Hamm, que en la recepción del salto perdió el control de tal manera que uno de los jueces hubo de sujetarle para que no terminara encima de su mesa. Su nota de 9,137 parecía descartarle para el oro, incluso para el podio, y dejar el asunto entre dos compañeros de equipo, Kim y Yang, éste duodécimo en el último Mundial.

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Aunque Kim obtuvo un 9,725 en barra y Yang un 9,475, Hamm, el último en salir, hizo correctamente los molinos a una mano, encadenó tres sueltas seguidas y clavó su salida. El ruidoso apoyo del público estadounidense fue el último empujón que animó a los jueces a darle un 9,837, la mejor nota del día junto a la que él mismo sacó en paralelas.

Hamm une el título olímpico al de campeón mundial que obtuvo el año pasado en los Mundiales disputados en su país. Después del norteamericano y de los surcorenos acabó el rumano Ioan Silviu Suciu. Ya por detrás de Martínez quedaron el japonés Horoyuki Tomita, el chino Wei Yang, subcampoeón mundial, y el campeón de Europa, el también rumano Marian Dragulescu. Todos ellos fueron peores que un muchacho de Móstoles que se confesó víctima de "un subidón de adrenalina" cuando acabó su paso por los Juegos de Atenas.

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