Un ex doctor de US Postal pone en duda a Armstrong
Prentice Steffen fue despedido por no aceptar el doping

Entre tantas loas hacia Lance Armstrong, también han aparecido voces que cuestionan la limpieza del triunfo del estadounidense en el Tour. Una de las opiniones discordantes tiene peso, la de Prentice Steffen, antiguo jefe médico del US Postal que ejerció entre 1993 y 1996 y que fue despedido poco antes de la llegada del séxtuple vencedor al equipo. La razón de su rápida salida tiene una truculenta explicación. En mi época éramos todavía un equipo pequeño, con ambiciones modestas. Todo el mundo competía de forma limpia, pero un día Marty Jemison (ya retirado) y Tyler Hamilton (actual líder del Phonak) me preguntaron si podía facilitarles productos ilícitos. Tenía la impresión de que hablaban en nombre de todos los demás y que habían venido para tantear el terreno, contó el doctor.
Todo esto llegó a las altas instancias. Los dirigentes se mostraron convencidos de que sólo el dopaje les permitiría encadenar buenos resultados. A partir de ese momento comprendí que todo estaba cambiando, explica Steffen, que también ha trabajado para la Federación de EE UU de ciclismo y para otros equipos como el Mercury, aunque ahora colabora con el modesto Health Net, una escuadra de segundo nivel. Aunque nunca llegó a tratar a Lance Armstrong, la relación entre su despido y la llegada del texano le hace sospechar que Lance ha batido un récord inmerecido.
La relación de Armstrong con Michelle Ferrari, médico procesado por dopaje en Italia comenzó precisamente en enero de 1996, cuando Armstrong todavía militaba en el Motorola, donde su ex compañero Steven Swart reveló en el libro L. A. Confidencial que fue sometido a un programa de dopaje con EPO.
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En Estados Unidos le comparan con Jordan
Lance Armstrong ha entrado ya en el Olimpo de los más grandes deportistas de EE UU gracias a su sexto Tour, a pesar de que el ciclismo no sea, precisamente, un deporte nacional. El líder de US Postal ocupó las portadas de The New York Times, Washington Post, USA Today, Boston Globe o el Miami Herald y entre los comentaristas se dirimía si ya está a la altura de iconos como Michael Jordan, Jack Nicklaus, Babe Ruth, Mark Spitz o Pete Sampras. Por fin las hazañas de Armstrong en Francia parecen haber calado en el corazón del americano medio y por eso una cadena de televisión emitió en directo toda la prueba y las principales emisoras destinaron enviados especiales a seguir el Tour. Incluso, el candidato demócrata John Kerry decidió subirse al carro del éxito y le puso como ejemplo de superación. Es una expresión de lo mejor de Estados Unidos en el mundo, se despachó el político que pretende reemplazar a George W. Bush. Tal ha sido la repercusión de la victoria de Armstrong, que incluso se especula otra vez con que Nueva York pudiera acoger en el futuro una etapa del Tour.