"Me he divertido más que nunca en este Tour"
Lance Armstrong asegura que se lo ha pasado mejor que nunca en este Tour, en el que no le ha hecho falta atacar para ganar. Pero no dio claves sobre el futuro, si volverá a por el séptimo o si lo intentará con el Giro o la Vuelta.


Ha logrado cinco victorias y la contrarreloj por equipos. ¿Su dominio ha sido absoluto?
No, porque no he tenido que atacar realmente nunca en este Tour. Mi triunfos han sido sprintando en un grupo y en las contrarreloj.
El año pasado dijo que fue su peor Tour. ¿Qué comenta sobre el actual?
Efectivamente, este año no he tenido los problemas del año pasado, ha sido más dulce para mí. No he tenido caídas, ni contratiempos con la salud y la buena condición me ha acompañado toda la carrera.
¿A qué se debe el cambio?
He aprendido del año pasado y he corregido los errores.
¿Qué diferencias encuentra entre su primer Tour en 1999 y este sexto?
Son diferentes. El Tour de 1999 fue una sorpresa total, no sabía lo que significaba esta carrera. Entonces no podía pensar que iría a ganar un segundo, un tercero, un cuarto... Esta sexta victoria, además, es especial porque supone un récord que hace historia en el ciclismo y en el Tour. Mucha gente pensaba que no se batiría nunca.
¿Volverá en 2005 para ganar su séptimo Tour?
No sé aún lo que haremos en 2005. Ahora hay que terminar este Tour, volver a casa para descansar, sentarnos con los responsables del nuevo proyecto de Discovery Channel y plantear el próximo año, que es diferente debido al UCI Pro Tour. Quizá la próxima semana sabremos algo. La verdad es que no me imagino seguir en la bicicleta sin venir al Tour, porque me lo ha dado todo, pero estar aquí me exige venir bien, no puedo regresar para nada.
¿Cuál es su secreto para que nadie le pueda batir?
No lo sé, creo que es una mezcla de talento y trabajo. Es una gran pregunta: ¿Qué hacen ustedes en Navidad? Yo monto en bicicleta. La respuesta es que trabajo todo el año, desde enero a diciembre; hablo diariamente con Johan Bruyneel... Ese es el secreto.
Se le ha visto hacer cosas diferentes en este Tour.
Es verdad. Por ejemplo, he sprintando. A mí me gusta la competición y en este Tour me he divertido más que nunca. Cuando me monto en la bici para luchar contra otros chicos no lo hago por dinero o por el nombre, sino por diversión.
¿Lo más duro ha sido su situación familiar?
Sí, lo peor ha sido no poder ver a los niños. Te vas perdiendo su edad, cosas que no van a volver nunca... Ellos están en Texas y yo en Europa. Por eso he adaptado mi programa a un trabajo que desarrollo en dos continentes.
Se dice que su contrato con Discovery incluye una cláusula para correr el Giro.
Hay una confusión sobre esto, no hay ninguna cláusula. Hay cosas que todavía no he hecho y están ahí: como el Giro, el Mundial, el récord de la hora... Pero tengo 33 años y el tiempo pasa, así que ya veremos.
Se ha quejado usted mucho del comportamiento de los aficionados en este Tour.
Nunca he ido contra los organizadores y es verdad que ha habido una minoría de aficionados que no se ha comportado bien conmigo, pero realmente creo que la mayoría me quiere. Esto es algo que les ha sucedido a muchos campeones. El deporte es así. En este país (Francia) hay mucha gente que prefiere al segundo.
¿Con qué imágenes se queda de sus seis Tour?
De 1999 me quedo con el prólogo; de 2000, con Hautacam; de 2001, con Alpe dHuez; de 2002, con nada en particular, no me gustó; de 2003, con Luz Ardiden, y de 2004, con el amarillo en los Campos Elíseos.
¿Cómo puede continuar motivándose sin un gran rival?
Gran pregunta. No sé, pienso que quien trabaja más siempre debe ganar, ésa es mi filosofía. El equipo, mis compañeros, el personal... Todas estas cosas son las que me motivan a entrenarme durante seis horas, haga buen o mal tiempo...
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No merece batir el récord
Prentice Steffen, antiguo jefe médico del US Postal, antes de que en 1997 llegase Armstrong, aseguró que fue despedido por la formación después de negarse a prescribir productos dopantes. Estaba fuera de cualquier tipo de discusión el entregarse a ese tipo de prácticas. Aunque nunca ha coincidido en su trabajo con Armstrong, Steffen, jefe médico ahora de un pequeño equipo, Prime Alliance, estima que el ciclista estadounidense ha batido un récord que no merece.