"El equipo de Armstrong es más fuerte con Voigt"
Ullrich ironizó sobre el CSC y Pevenage criticó a Riis.

Jan Ullrich se mostró más irónico que enfadado por la alianza entre el US Postal de Lance Armstrong y el CSC de Ivan Basso para neutralizar el ataque lejano que lanzó en el Col de lEcharasson. Ya anuncié que daría lo máximo de mí y eso he hecho. Arranqué en lo más duro de la etapa, pero fue una pena que no prosperara, porque Armstrong tiene muy buen equipo y con Jens Voigt es mucho mejor, dijo el alemán.
Ullrich no quiso polemizar más sobre el compadreo de ambos equipos, pero sí lo hizo su ex director y ahora preparador personal, Rudy Pevenage: A cinco días del final del Tour de Francia, no es normal que un equipo juegue sólo por la segunda posición. Se refería, obviamente, al danés CSC.
Explicaciones.
Para sacarle de dudas, Bjarne Riis explicó el porqué: Es normal que no todo el mundo entienda nuestra táctica, pero tenemos una idea clara, que es proteger a Basso. Nuestro equipo está ahora más débil, porque tenemos a gente tocada. Por eso nuestra estrategia debe ser menos agresiva. No nos valía la pena haber atacado con Ullrich, porque Armstrong llevaba a tres compañeros con él. Según estaban las circunstancias, no era un buen día para que arriesgáramos nosotros.
Lo más raro es que Walter Godefroot, máximo responsable del T-Mobile de Ullrich, coincidía más con los argumentos de Riis que con los de Pevenage: Cada equipo tiene sus intereses. Unos trabajan por la décima posición y otros por defender la segunda. Tácticamente era inteligente parar a Voigt para tirar del grupo de atrás.
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Carlos Sastre, el español del CSC, desmintió que hubiera una alianza con el US Postal. Y hasta se enfadó por la insistencia del micrófono de la Cadena SER: Si ha habido un entendimiento es porque nos interesaba a los dos, pero no hemos trabajado para Armstrong. Aquí cada uno trabaja para lo suyo y Ullrich es nuestro rival. Para un equipo como el nuestro es importante el podio, pero no es verdad que no intentemos atacar al americano. Yo puse un fuerte ritmo en el puerto de segunda, pero Lance no dio señales de debilidad. Si no le atacamos es porque no se puede.
Al menos la etapa sirvió para comprobar que Ullrich no se ha rendido y todavía puede poner el Tour patas arriba. Mi intención era poner nervioso a Armstrong, pero no lo logré. Podría haber sido muy distinto si hubiera cazado a Richard Virenque antes de coronar el puerto, porque hubiéramos podido colaborar los dos. Si sigo aquí es para dar batalla y lo voy a seguir haciendo, explicó el germano.