Entrevista Lance Armstrong

"Un milagro que los vascos no me hayan asesinado"

Lance Armstrong, que en la meta recibió el beso de Sheryl Crow, calificó de peligrosos y agresivos a los aficionados vascos que acudieron a ver la ascensión a Plateau de Beille, donde el texano dio un paso casi decisivo para ganar el Tour.

<b>LANCE SE QUEJA DE LA PRENSA<b>. Lance Armstrong se ha quejado de que “hay medios de comunicación en Francia que van a por el ciclismo”, después de que un equipo de televisión de France 3, el mismo que grabó hace tres años a unos auxiliares tirando jeringuillas en un papelera, hiciera indagaciones en uno de sus hoteles después de que el US Postal lo hubiera abandonado.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
Actualizado a

¿El sexto Tour ya está en el bolsillo?

No. Todavía falta una semana. En los Alpes nos esperan nuevas dificultades.

¿Qué le ha dicho a Ivan Basso al final de la etapa?

Le he manifestado mi alivio por haber llegado ya a la zona de vallas, porque los aficionados vascos eran un gran riesgo. Los he notado muy excitados, eran peligrosos y agresivos. Ya sé que esperaban grandes cosas de Mayo, pero... Le dije a Ivan Basso que estaba contento, que era un milagro haber pasado entre ellos sin que me hayan asesinado.

En Luz Ardiden ya sufrió usted una caída por el público.

Sí, pero aquel error me enseñó. Aprendí a que no hay que pasar tan cerca de la gente, porque en cualquier momento se te puede enganchar el manillar.

Ivan Basso se ha perfilado en los Pirineos como su gran rival.

Es muy peligroso y muy fuerte. Basso se confirma como una gran esperanza para el futuro del Tour. Estoy seguro de que va a hacer unos grandes Alpes y una buena cronoescalada. El año pasado quise ficharle para mi equipo, pero él no aceptó.

Ha logrado importantes diferencias sobre sus rivales.

Sí, pero el tiempo de Basso todavía no es una distancia grande. La clave va a estar en la cronoescalada a Alpe dHuez.

¿Ayer buscó el liderato?

Sí, ésa era mi intención, pero Voeckler ha vuelto a estar impresionante y se lo merece.

Los rivales han cambiado desde el inicio.

Sí. Esto es el Tour. Llegamos con una percepción y luego algunos suben y otros bajan. Se hace una nueva lista. Al inicio eran Ullrich, Hamilton y Mayo y ahora se ha convertido en Basso, Klöden y Mancebo.

¿Cómo lleva las constantes acusaciones de dopaje?

Todos los años es la misma historia: sospechas, libros, periodistas... El otro día un equipo de France 3 estuvo indagando en nuestro hotel después de irnos. Estoy harto. Para mí lo importante es ganar el sexto Tour, llegar a París vestido de amarillo y decir: adiós, ahí os quedáis.

¿Su estado de forma parece mejor que el año anterior?

Siempre he estado seguro de mis fuerzas. El problema es que cuando me confío, puedo perder. Eso es lo que me ocurrió el año pasado. Me confié demasiado. Pero eso le sucede a todos los grandes campeones.

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¿Y sus sensaciones en la montaña?

Las de ayer fueron mejor que las del viernes. He ido más cómodo sobre la bicicleta.

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