El Macizo Central, primer contacto con la montaña
Saiz dio una lección estratégica allí en 1995 1995


Cuando el Tour llega al Macizo Central es inevitable recordar la exhibición de la ONCE en 1995 en Mende, cuando puso contra las cuerdas a Miguel Indurain con una escapada de Laurent Jalabert y Melchor Mauri. El Banesto, desarmado, tuvo que buscar alianzas en el pelotón para no ver peligrar el quinto Tour del navarro. Por cierto, era un 14 de julio como hoy, la Fiesta Nacional de Francia. A toque de Marsellesa, Jalabert logró una victoria histórica.
Hoy el terreno también invita a la batalla, aunque los directores coinciden en que no habrá diferencias entre los favoritos. "Las circunstancias son distintas a Mende, porque aquel año veníamos de disputar unas etapas muy duras en los Alpes, mientras que ahora llegamos del llano", explica el estratega de aquella gesta, Manolo Saiz.
El técnico cántabro no pronostica cambios en la general: "Quizá haya algún desfallecimiento, tal vez haya batalla, pero al final no pasará nada gordo. Ataques tiene que haber, pero es el primer contacto con la montaña, la transición del llano, y habrá cierto miedo a arrancar, porque no se conocen todavía las sensaciones en las subidas".
"Desgaste". Saiz pronostica una etapa propicia para clasicómanos. "Si este terreno se hubiera afrontado después de los Pirineos habría cansancio, pero venimos del llano. Los puertos no son largos, así que los especialistas de las clásicas perderán como mucho en la cima veinte segundos, lo que les permitirán enlazar con el pelotón".
Tampoco es previsible una de las llamadas escapada-bidón: "Armstrong pudo dejar irse el otro día a una fuga, pero mañana (por hoy) no lo permitirá".
Otros pronósticos son coincidentes con Saiz. "Será una etapa bastante dura, pero no marcará diferencias, aunque sí supondrá un gran desgaste para los corredores de cara a los Pirineos", vaticina Julián Gorospe, el director del Euskaltel. Óscar Sevilla calcó la previsión del vasco, pero utilizó un calificativo más contundente: "Será una etapa criminal".
Sin embargo, un gregario de Armstrong, Chechu Rubiera, sí espera "ver alguna cosa interesante, porque la transición del llano a la montaña se nota".
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La etapa más larga del Tour superará nueve puertos
La etapa más larga del Tour, con 237 km, superará hoy un puerto de primera categoría, dos de segunda, cinco de tercera y uno de cuarta. En total, nueve dificultades, aunque ninguna demasiado larga: el Neronne (a 75 km) y el Prat de Bouc (a 31 km) miden 8,3 y 8,2 kilómetros, respectivamente. El más duro, sin embargo, será el Pas de Peyrol (a 63 km), donde el pelotón debe salvar 5,5 km con un desnivel medio del 8% y 1.500 metros finales al 12%.