El pavés de la Roubaix amenaza a Mayo y Heras
Armstrong quiere eliminar hoy algún rival.


La prensa estadounidense dice que Lance Armstrong tiene un plan para hoy: poner a las locomotoras Hincapié y Ekimov a tirar en el pavés y esperar a que algún rival se elimine, a ser posible escaladores como Roberto Heras o Iban Mayo, poco acostumbrados a estas calzadas. Su compatriota Tyler Hamilton también busca frutos: Me gusta el empedrado. En los equipos españoles hay menos optimismo.
Resulta que al Tour se le ha ocurrido rendir hoy homenaje en una misma etapa a dos grandes clásicas belga y francesa: el Tour de Flandes y la París-Roubaix. De la primera se ha incluido el muro de Grammont, pero está muy lejos de la meta (a 149 km). Son los dos tramos de pavés del Infierno del Norte los que producen pavor. El Erre, de 2,8 km (a 61,5 de meta), es preocupante por su dureza. Después del Bosque de Aremberg es el más complicado de la París-Roubaix, apunta Magnus Backstedt, su último ganador. Luego está el Gruson, de un kilómetro, más fácil, pero situado a sólo 20 km de la meta.
Temor a las caídas.
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Varios son los temores con el pavés. Iván Gutiérrez, este año convertido en clasicómano, los resume así: El mayor problema es entrar en el tramo. La carretera se estrecha, todo el mundo querrá colocarse delante y eso provocará tensión y quizá accidentes. Una vez dentro, tal vez tengamos que ir en fila. Y si llueve será mucho peor, apunta el ciclista cántabro. Julián Gorospe añade otro dato: Un peligro es que, una vez dentro, haya una caída o una avería que te deje cortado. Hasta el material será hoy diferente: ruedas de 32 radios, tubulares más anchos y menos hinchados...
Gorospe tiene su propia anécdota del Tour de 1983, cuando conoció el pavés de la Roubaix: Lo pasé tan mal que decidí sentarme en una piedra, hasta que pasaron Greciano y Hernández y me dijeron: ¿Qué haces ahí? Lo mejor es que Ángel Arroyo, que no había visto nunca el empedrado, quedó segundo. Desde ese día dijimos que Arroyo andaba le pusieran lo que le pusieran. A todos nos preocupa el pavés, salvo a algún culo gordo".