Béisbol | Otro caso cubano

La familia de Contreras se fuga en patera

El pitcher justificaba su mal juego por sentirse abatido en Nueva York

Ariel Contreras, con Cuba
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Desde hoy ya no tiene motivos para vivir sumido en la depresión que le embargaba durante dos años, y los Yankees de Nueva York esperan por fin sacar rendimiento de José Ariel Contreras, el héroe cubano que desertó en Mexico hace dos años cuando su selección se disponía a jugar los Juegos caribeños.

Ariel, el lanzador que acabó con los Orioles de Baltimore en aquel partido histórico en La Habana entre Cuba y un equipo profesional de las Grandes Ligas, dejó en la Isla un contrato de 600 dólares anuales para firmar otro con los neoyorquinos por 32 millones de dólares por cuatro años, el contrato más alto firmado jamás por un fugado de Cuba, el doble exacto del que había firmado El Duque, otra leyenda cubana fugada por mar a Estados Unidos.

Pero Contreras llevaba dos años sin ser el exitoso lanzador que había ganando dos medallas olímpicas para cuba. La prensa hispana de Estados Unidos le bautizó pronto con el apelativo de El Millobario Triste, hasta el punto de ser relegado a las ligas menores para recuperar su juego.

José Ariel se justificaba recurriendo a la necesidad de contar con su mujer y sus dos hijas, él que se había casado a los 16 años y necesitaba la presencia de su familia. Lo había intentado todo para reunirse con los suyos, pero Fidel Castro en persona dijo no.

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Hasta ayer, cuando la esposa Miriam y las hijas Naylan y Naylenis llegaron en una barca rápida a Florida, con otros 18 cubanos inmigrantes más. El papeleo fue tan rápido que unas horas después Contreras viajaba a Miami para reunirse con su familia.

Los Yanquees esperan que a partir de ahora el pitcher justifique la guerra que mantuvieron por él con Boston.

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