Yo digo Raúl Romojaro

Trabajar en el alambre

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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En Mónaco fue Ralf Schumacher quien nos la jugó y en Nurburgring ha sido una avería la que ha vuelto a dejar a Fernando Alonso fuera del podio. El asturiano atraviesa una mala racha, pero con el agravante de que nada de lo que le sucede es responsabilidad suya, sólo es una víctima de las circunstancias. Por un lado eso consuela, pero por otro quizá irrite más. El caso es que todos nos preguntamos cómo puede ocurrir algo así en el paraíso de la tecnología, en un equipo que gasta decenas de millones de euros en investigación y con ingenieros que no dejan al azar ni el más mínimo detalle. Pues sí, son cosas que suceden y en absoluto en exclusiva a Renault, más bien al contrario. Que pregunten por esto en McLaren...

Es la consecuencia inevitable, incluso lógica, de trabajar al límite. Al límite de las prestaciones, al límite de la resistencia de los materiales, al límite de la aerodinámica, al límite de la fiabilidad. Un trabajo en el alambre que en ocasiones termina con caída libre al vacío. Cada milímetro, cada gramo y cada ángulo son vitales en la Fórmula 1. Su combinación es una ecuación perfecta, de funcionamiento intachable casi siempre, pero cuando algo falla la catástrofe es inminente. Claro que lo que le ocurrió a Alonso nunca le pasará a usted si conduce un Megané, porque la precisión y complejidad de su mecánica nada tiene que ver con lo que estamos hablando. Ahora, lo que toca es arreglarlo...

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