500 millas hacia la gloria en Indianapolis
El domingo se disputa una de las pruebas míticas del automovilismo mundial, aunque es en su país, Estados Unidos, donde despierta una expectación casi incomparable

Los americanos son muy suyos. Tienen su cine, sus hamburguesas, su patriotismo, sus limusinas... y sus carreras de coches. Sólo así se entiende que dar doscientas vueltas a un óvalo de 2,5 millas (cuatro kilómetros) hasta completar 500 (804 kms.) se haya convertido en una de las pasiones de los aficionados de los Estados Unidos desde 1911... que se dice pronto. Es justo lo que se hace en Indianapolis, una de las competiciones míticas del automovilismo mundial, que este domingo recupera su famoso argumento de "el mayor espectáculo de las carreras".
Gil de Ferran, el ganador del pasado año, se llevó a casa por su gesta 1,35 millones de dólares (en torno a 1,1 millones de euros). Esta vez, en la edición 88 de la carrera, no podrá aumentar su cuenta bancaria porque no participa, pero su baja no resta no un ápice de emoción a la prueba. La lista de inscritos presenta nombres tan destacados como los de Dario Franchitti, Bruno Junqueira, Helio Castroneves, Scott Dixon, Al Unser Jr. o Buddy Rice, este último acreedor del primer puesto de la parrilla 2004 tras la disputa de los entrenamientos.
Indianapolis no es especial sólo por sus multimillonarios premios. También porque su promedio de velocidad se acerca a los 300 km/h (297 hizo Are Luyedyk en 1990); porque algunos pilotos han corrido allí en 35 ocasiones (A.J. Foy Jr. entre 1958 y 1992, ininterrumpidamente); porque han llegado a inscribirse 117 coches (1984); o porque una victoria puede decidirse, después de 500 millas, por 0,43 segundos (la diferencia que le sacó en la meta Al Unser Jr. a Scott Goodyear en la edición de 1992).
Los monoplazas que se utilizan en el campeonato Indy Car Series están alimentados por metanol y tienen una potencia de 675 CV (lejos de los 900 de los mejores F-1), que les permite acelerar de 0 a 160 km/h en menos de tres segundos.
Pero esa espectacularidad de la que hablan sus propios creadores la otorga, principalmente, la cerrada lucha de los pilotos en los peraltes del óvalo, pugnando por cada posición a 350 km/h y separados por escasos centímetros. Esto es América...
Noticias relacionadas
Sarah Fisher pondrá la nota de feminidad en la parrilla
Es la mejor mujer en la historia de la Indy y volverá a estar en la parrilla de salida de Indianapolis. Se llama Sarah Fisher, tiene 23 años, es rubia y licenciada en marketing por la universidad de Phoenix. Pero su pasión son las carreras de coches y por eso en 2000 se convirtió en la primera chica que se calificó para las 500 Millas. El domingo arrancará en la séptima fila de la parrilla, en el puesto 19. No ganará, pero sus rivales la tienen cada vez más en cuenta después de que en 2001 conquistara un segundo puesto en Miami. Como tantos otros pilotos, comenzó a competir en kárting y le siguen encantado los piques en estos pequeños monoplazas, aunque su otra gran afición son los animales: tiene dos gatos y un perro. Pone la nota de feminidad en las carreras, porque además es guapa y simpática.
