Ralf se pone de los nervios
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Alonso tiene de los nervios a Ralf Schumacher. Fernando no se corta cuando toca adelantar a Michael (de momento pocas veces, es cierto...), así que imagínense con el piloto de Williams. Y el hermanísimo ha sido ya damnificado en varias ocasiones por el arrojo del español, por lo que no es de extrañar que le haga perder los papeles. A este paso, le va a coger manía a nuestro asturianín... aunque tampoco nos importa demasiado, la verdad. Si con 50 CV más, los que tiene de ventaja el motor BMW sobre el Renault, las cosas le van como le van al alemán, no parece que deba ser tenido en cuenta como un rival de consideración, como un escollo en el futuro deportivo del español. Eso es lo que lleva tan mal el pobre Ralf.
La maniobra de Alonso (lo único que realmente nos rescató del sopor de un gran premio disputado en un circuito en el que casi es imposible adelantar) es también una muestra más de ese talante que le llevará a ser campeón del mundo. Se llama agresividad, se llama valentía, se llama atención, se llama picardía, se llama, en definitiva, talento. Eso no lo dan con la partida de nacimiento encabezada por un apellido ilustre, ni con el apoyo de un patrocinador que consiga un volante de Fórmula 1. La genialidad es un don que más se desea cuanto menos se tiene. Y si el pequeño de los hermanos Schumacher es un buen piloto, Nano es un fuera de serie. Y, ya lo dice Alejandro Sanz, no es lo mismo...
