Un Atlético de angustia
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Qué contradicción! Entre el Atlético de la primera media hora y el escuálido e infumable de los minutos finales. Está visto que este equipo está hecho para sufrir y aunque los rivales se empeñen en darle todas las facilidades para ir a Europa él tendrá que dejar los deberes hasta la última jornada. Nuevamente el Niño tuvo que abrir el camino. Por cierto, que Fernando Torres ya se merece el título de don. Cada partido que pasa se hace más mayor, más imprescindible, mejor futbolista y líder de un conjunto, el de Manzano, que desde luego es un milagro que a falta de siete jornadas esté en la quinta posición. El Niño es todo en este equipo, ya que Ibagaza no coge la onda defi nitiva (fenomenal algunos pases, aunque inconstante los noventa minutos) y el resto, porquito. Bastó que Caminero, en el segundo tiempo, diera una lección de fútbol de alta escuela para que el Calderón viviera al borde del abismo.
Lo de las bandas ya es un capítulo incurable en este Atlético. Menos mal que para esta recta final nos hemos encontrado con una pareja atacante formada por Torres y Paunovic, que se bastan para armar el taco a cualquiera. Tampoco Manzano estuvo en su mejor día, ya que debió hacer los cambios antes y no dejar a García Calvo medio lesionado. Lo mejor, los tres puntos y un Atlético que si no hace jaimitadas deberá estar en la UEFA.
