Ciclismo | Así se dopa un ciclista

"Casi se me saltan las lágrimas"

Jesús Manzano se emocionó al besar la mano del Papa en el Vaticano

<B>EMOCIONADO</B>. Jesús Manzano, instantes antes de besar la mano del Papa en la recepción celebrada ayer en el Vaticano.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
Actualizado a

Se levantó a las ocho muy inquieto y nervioso. Miró a la cama de al lado, donde estaba Rubén Sáez, ciclista amateur y gran amigo suyo, y le preguntó: "Recuérdame cómo me tengo que santiguar, ¿primero a la derecha o a la izquierda?". El ciclista madrileño tenía una cita con una persona muy importante y no quería defraudarle con descuidos técnicos. El Papa, Juan Pablo II, dio ayer la bendición a su nuevo equipo, el Amore e Vita Beretta, y sólo uno de sus corredores tuvo el honor de besar su mano: Jesús María Manzano Ruano.

La bendición papal anual es una tradición en este equipo del Vaticano, que ondea por el mundo los ideales de Amor y Vida, como bien señala su nombre desde hace catorce años. En esta ocasión la cita tenía un protagonista especial. Como dicen en Italia, un pentito, que se traduce como arrepentido. Manzano ha confesado en AS durante cinco capítulos sus pecados con el dopaje y ayer fue absuelto por el Sumo Pontífice.

Dos besos. Los miércoles son los días de audiencia con el Santo Padre. La Plaza de San Pedro rebosaba. Eran en torno a las 11:30 horas de la mañana cuando los integrantes del Amore e Vita se colocaron detrás de Juan Pablo II. El presidente del grupo, Ivano Fanini, tomó por el brazo a Jesús Manzano y le instó a pasar el primero. El corredor de Zarzalejo besó la mano del Sumo Pontífice. Después le emularon varios dirigentes. Y, para terminar, otra vez se inclinó el madrileño.

"¡Dos veces! ¡Dos veces! Le he besado la mano dos veces. ¡Uff!". A Manzano le temblaba todo el cuerpo, estaba ido... "Me ha dicho algo, pero no le he entendido bien. ¡Estaba tan nervioso! Me he emocionado mucho, se me ha puesto el vello de punta... No he llorado, pero casi se me saltan las lágrimas. Ha sido muy fuerte, no me esperaba tanto... Esta sí es una buena manera de empezar mi nueva vida".

Una nueva vida, sí. Esa es la palabra que más veces repitió ayer Manzano durante las múltiples declaraciones que hizo a periodistas italianos, franceses y españoles.

Ser ciclista. La expectación fue máxima. Esa nueva vida comenzó a las 9:30, cuando Jesús María ("un nombre muy bello para nuestro equipo", le dijo Fanini) se volvió a enfundar un culotte y un maillot. "En ese momento volví a sentirme ciclista. He estado muy contento durante todo el día, porque no me esperaba tener una nueva oportunidad".

También tuvo una buena acogida de sus compañeros. Nada más llegar, el primero que le tendió la mano fue Ivan Fanelli, posiblemente el mejor neoprofesional italiano de la pasada temporada. "Han estado todos muy agradables. Durante la comida he hablado con unos suecos (los hermanos Gronqvist). La verdad es que voy a empezar a dar clases de inglés para no ser un zoquete", explicó Manzano. "¿Y no tienes miedo a volver al pelotón?", le preguntó luego un periodista. "¿Por qué? Sólo he dicho la verdad", respondió sin traumas.

Otra palabra que se repitió con frecuencia durante la jornada fue "pulito" (‘limpio’, en italiano). Manzano se ha comprometido por escrito con el Amore e Vita a no volver a utilizar el dopaje. "Tengo que darle las gracias a Fanini por esta oportunidad que me ha brindado para comenzar una nueva vida y no voy defraudarle. Mi experiencia con el doping ha sido muy negativa y no volveré a probarlo", contestó el madrileño con paciencia, una a una, a todas las televisiones que requirieron sus opiniones.

La UCI. Pero la nueva vida de Manzano también tiene un camino espinoso. No todo es celestial. Por un lado, la Unión Ciclista Internacional (UCI) ya ha informado de que suspenderá al corredor por su sometimiento al dopaje. Así lo contempla el artículo 134 del capítulo 8 de su reglamento sancionador: "Cualquier ciclista o ex ciclista que admita haber utilizado sustancias dopantes o métodos de dopaje será considerado como positivo el día de su declaración o de su reconocimiento". El castigo puede llegar a dos años de inactividad.

Noticias relacionadas

Este caso no es nuevo. Alex Zülle, Laurent Dufaux, Richard Virenque o Dario Frigo ya cumplieron sanciones tras reconocer su relación con el dopaje, aunque, a diferencia de Manzano, ellos lo confesaron ante la justicia. Esta es una de las batallas de Fanini con la UCI desde hace tiempo: "A los arrepentidos hay que ayudarles, no sancionarles".

La otra espina está clavada en su rodilla izquierda, maltrecha por un tratamiento de cortisona. Mañana visitará en la Clínica madrileña San Camilo al traumatólogo César Núñez Samper, que le operó hace cinco años de una condropatía rotuliana, para conocer una primera valoración. Su contrato también está vinculado al futuro de su pierna. En el peor de los casos, si no pudiera recuperarse, Manzano buscaría por la vía legal una jubilación permanente, cuyas primeras gestiones ya ha comenzado.

Te recomendamos en Polideportivo