El club de la familia Raniero
El príncipe Alberto asumió el mando para salvar al equipo


El Principado de Mónaco es, después de El Vaticano, el estado independiente más pequeño de toda Europa. Está situado en la costa mediterránea de Francia y tiene 30.000 habitantes. Es una monarquía constitucional cuya economía se basa en las inversiones de capitales extranjeros. La población está repartida en cuatro distritos y su principal industria es el turismo.
El Principado es un paraíso fiscal y, como tal, el AS Mónaco, el equipo representativo de la capital, se aprovecha de ello. Ha creado un conflicto de difícil solución a corto plazo en el seno del fútbol francés y, de momento, subsiste en plena quiebra técnica económica.
Para que se entienda fácilmente, al Lyon o al Olympique de Marsella, por poner dos ejemplos, les costaría el triple que al Mónaco la ficha de Morientes. Así de sencillo. Y todo ello solamente por el convenio acordado entre Francia y el Principado que se firmó en mayo de 1963 entre Charles de Gaulle y el príncipe Raniero.
Tras un duro conflicto económico y después de un bloqueo francés al Principado, se estableció el acuerdo de que todos los habitantes de Mónaco están exentos de pagar impuestos.
Tampoco tienen que hacerlo las empresas que tengan la mayoría del capital en el Principado, como por ejemplo el AS Mónaco. Eso influyó mucho en la llegada del madridista al equipo monegasco. El Lyon quiso contratar a Morientes pero, con los impuestos correspondientes, hubiese tenido que pagar tres veces más para mantener su ficha, lo que hizo totalmente imposible que se hiciera realidad la presencia del delantero español en este club.
El Lyon decidió retirarse de la puja por el futbolista por estos motivos y el español se fue finalmente al Mónaco. Fernando Morientes cobra lo mismo en este equipo, pero al club le cuesta tres veces menos de lo que le costaría a cualquier otro equipo tenerle en su plantilla. Esa es la ventaja con la que cuenta el Mónaco y que tanto preocupa a las altas instancias del fútbol francés, como por ejemplo al presidente de la Liga, Noel Le Graet, entre otros.
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El príncipe Alberto. A pesar de todo, el equipo goza de una malísima salud económica. La figura del príncipe Alberto, hijo de Raniero III, se ha convertido en salvadora para el AS Mónaco en ese sentido. Es un gran aficionado al fútbol y, por lo tanto, hincha del club. Asumió el mando del equipo monegasco, encontró un grupo de inversores, cesó al antiguo presidente, Campora, y le dio el mando del club a una persona que contaba con su plena confianza como era Pierre Svara.
El Mónaco pudo descender la temporada pasada por su importante estado de quiebra técnica, pero finalmente, se le permitió mantenerse, entre otras cosas por su nivel deportivo. Y ahora, para cualquier operación de traspaso, tiene cartas en el asunto la dirección general de la Liga de Fútbol. Por eso terminará por vender estrellas, como aseguró a la revista France Football hace poco Giuly.