Atenas vive en una situación límite
No sabe si podrá colocar la cubierta de Calatrava en el estadio Olímpico, ha descartado el techo de la piscina y aún faltan carreteras y nuevos trenes


A 143 días de los XXVIII Juegos Olímpicos ni Aquiles, el de los pies ligeros, podría escapar a la crisis permanente de Atenas: el caos y el atasco polvoriento. "Nunca se debe desanimar a todo aquel que hace progresos, por lento que sea", escribió Platón. Pero desde la altura de la Acrópolis se espesa aún más el denso manto de polución estancado sobre una ciudad que, aún en invierno, rebasa los 25 grados al sol de mediodía. En agosto...
Aquí se dan cita 15.000 taxis amarillos, 5.000 perros callejeros y millones de inmigrantes desplazados por la II Guerra Mundial. Cada instalación olímpica sin terminar (casi todas), está vigilada por policías cobrizos, que parecen listos para luchar a las órdenes de Temístocles contra el invasor persa o el periodista.
Cuando el director del FBI, Robert Mueller, visitó la ciudad en 2003, fue recibido no como Mark Twain en el siglo XIX, sino con explosiones en el centro de la ciudad. Así, el Ministerio griego del Interior ha gastado 800 millones de dólares en seguridad. Piden ayuda al FBI y a la CIA, pero hay un problema: los griegos están cerca del polvorín de Oriente Medio y pueden ser atacados por tierra y por mar.
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Y lo que Samaranch definió como "la peor organización de preparativos nunca vista" sigue adelante. Como puede y entre huelgas. Lo penúltimo: la cancelación del techo de la piscina olímpica. Empero, Denis Oswald, de la Comisión de Coordinación del COI, es optimista: "Imprevistos al margen, Atenas estará lista. Y dará un salto en el tiempo de 20 o 30 años". Les quedan por terminar más de 200 kilómetros de carreteras y los nuevos trenes suburbanos y de cercanías que sí pueden estar listos: pero después de los Juegos.
La incógnita. Ahora, el gran reto es que se pueda colocar la cúpula de Santiago Calatrava en el Estadio Olímpico de Maroussi. Acero y cristal: una estructura de 250 millones de dólares, carísima e innecesaria, pero de gran poder simbólico. Si los griegos izan la cúpula, habrán sido capaces de todo. Si no, será el fin de la carrera de muchos de ellos. Hoy, el Estadio Olímpico no tiene colocada ni siquiera la nueva pista sintética, pero se le da oficialmente como terminado "al 90%". ¿Y la Cúpula de este nuevo Partenón? "Hacemos todo lo que podemos, pero si al final de abril, no vemos solución positiva, nos despediremos del proyecto y el Estadio, como la piscina, no tendrá techo", avisa Christos Apostolopulos, portavoz oficial del Ministerio de Comunicación griego. La vieja dama Atenas se está haciendo un lifting a toda prisa. Y aunque no sabe si llegará a tiempo para la boda, 5.000 perros callejeros, las Cariátides y 15.000 taxistas frenéticos la contemplan.