Mascarada interminable
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Si las cosas siguen así, llegará el momento en que no será creíble ni un solo récord, ni un solo batazo de béisbol para home run, ni uno de esos slam dunks monstruosos de la NBA. O, en tenis, ¿quién va a creerse ahora, tras la absolución de Rusedski, esos saques a 250 kilómetros por hora? Cuando empezó el Caso Rusedski, hace dos meses, AS tuvo argumentos para titular que la absolución del tenista inglés estaba cantada. Y eso cuando el mismo Rusedski admite que, en efecto, la nandrolona estaba en su organismo... y en el de decenas de sus colegas del circuito profesional. Rusedski, asesorado por una prestigiosa firma londinense de abogados, no dio nombres: esos nombres eran el arma definitiva para su absolución.
En Estados Unidos, los atletas arden en las llamas del Caso Balco, pero hay aficionados al béisbol que declaran en USA Today: "¿Cómo explico yo a mi hijo que cuando Bonds batió el récord de home runs su entrenador viajaba con anabolizantes?" Los jugadores de fútbol americano parecen listos para explotar. ¿Cómo se traga ahora el cambio físico del Michael Jordan que regresó a las pistas en 1995 y que en 1996 ya era puro músculo cableado por el trainer Tim Grover? Se persigue a ciclistas y atletas, pero Mark McGwire admitió que tomaba androstenodiona cuando batió su récord de home runs. Un atleta confiesa eso y no compite más. ¿Quién y por qué marca las pautas en la mascarada?
